Y ahora, ¿quien podrá ayudarlos?
30 de septiembre de 2008
Si de algo podemos estar seguros con respecto al quilombo que se armó en USA con la caída del mercado inmobiliario es que ya nada va a ser como antes en este país.
Podríamos ponernos a discutir durante días si los coletazos van a afectar y en que forma a las distintas economías del mundo.
Podríamos hacer altisonantes comentarios sobre “el fin del imperio” mientras miramos como nos caen los pedazos en la cabeza o mostrar en una forma irónica pero preocupante su reconversión en “comunismo de corporaciones“.
Y hasta podríamos ponernos contentos de que los “maestros” de tantos años estén sufriendo las consecuencias de una crisis algo igual, algo distinta, pero que como decía al principio, va a cambiar algunas cosas de raiz.
Este post se compone de algunas ideas que volqué como comentario al artículo de Patricio Reggio en el blog de Roger y que aun no ha salido de moderación.
Por suerte, estos días he podido ir simplificando un poco la idea de los motivos que condujeron a esta crisis que amenaza hacernos tambalear a todos hasta poder simplificarla en una sola palabra.
La codicia o avaricia es el deseo excesivo de obtener más dinero, riqueza, bienes materiales o cualquier otra entidad. La codicia es uno de los siete pecados capitales en la Iglesia Católica, usualmente llamado por el sinónimo de la avaricia. Los budistas creen que la codicia está basada en una errada conexión material con la felicidad. Esto es causado por una perspectiva que exagera los aspectos de un objeto.
Las codicias individuales son frecuentemente tildadas de ser dañinas para la sociedad puesto que sus motivos tienden a despreciar la felicidad de otros: si una persona está a punto de mejorar su riqueza, alguien más la pierde (asumiendo, por supuesto, que la economía de mercado es un juego de suma cero). Sin embargo, la codicia ha sido más aceptada (y la palabra ya es menos frecuente) en la cultura occidental, donde el deseo de acumular riquezas es una parte importante del capitalismo y del consumismo.








