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Costumbres argentinas III

22 de febrero de 2012

Antes que nada, para anticiparme a quienes ante una crítica utilizan el ya cansador recurso de desmerecer al que critica, les cuento que desde 1987 me dedico a la reparación de equipamiento biomédico, y desde 1991, mas o menos, exclusivamente a los riñones artificiales y los tratamientos de agua para diálisis.

Por mis manos (y por las de muchos de mis compañeros de trabajo) han pasado desde grupos electrógenos, que daban energía a todo un hospital, termos de oxígeno central, calderas, compresores, depresores, electrobisturíes, electrocardiógrafos y desfibriladores, lámparas scialíticas, hasta sillas de ruedas o un simple frontoluz.

En el paso por estos lugares te das cuenta la diferencia entre accidente y negligente. Accidente es que se queme una lámpara en una scialítica, negligente es que se te caiga encima del paciente.
Accidente es que una válvula se quede abierta o cerrada. Negligente es que trabes el detector de válvula abierta / cerrada con alambre para que no joda la alarma (¿recuerdan el “accidente” de LAPA?).

Así podría dar miles de ejemplos, pero el cierre sería: Accidente es que una piedra (por ejemplo) te golpee y haga puré algo del sistema de frenado de un tren. Negligente es que no le cambies lo que hay que cambiarle cada X kilómetros recorridos.

El “accidente” de hoy (lo pongo así, entre comillas, para darle el beneficio de una duda que probablemente no se dilucide técnicamente sino entre acusaciones mediáticas) lo que nos ha mostrado son las consecuencias, tristes, funestas, dolorosas, pero inevitables, cuando no se hacen las cosas como se deberían hacer.
Por supuesto que, aunque haya sido un verdadero accidente, el resultado final tiende a ser igual en ambos casos. La desidia, la casualidad, el lucro desmedido y la mala suerte provocan las mismas tragedias, la única diferencia es el tiempo durante el cual se van “cocinando”.

Por esto es que considero que el accidente ferroviario de hoy es la consecuencia del olvido de una gran frase pronunciada por un político marplatense, periodista de profesión, que al asumir como intendente municipal dijo:

Entendí siempre a la política como sinónimo de ciencia para el gobierno; jamás acepté que se la pudiera tergiversar convir­tiéndola en estrategia electoralista, ni se la usara tampoco para la destrucción de honras, ni de afectos, ni de sentimientos, ni de ideales.

Jorge Raul Lombardo – 12/10/1963

Hoy, cuando vemos que miles de cargos públicos que requieren de cierta preparación técnica se ocupan con abogados, o cuando los dos últimos secretarios de transporte son un agrimensor y un ingeniero agrónomo.

El primero de estos, desde 1983 en adelante fue: Director General de Catastro en Córdoba, Director de Catastro, concejal y presidente del HCD en Caleta Olivia, Secretario General de la Gobernación y Presidente del Consejo Provincial de Educación de Santa Cruz, viceministro de Educación de nuevo en Córdoba y de ahi Secretario de Transporte.

El segundo, o sea, el actual, también desde 1983, hizo tareas de laboratorio y campo en trigo y maíz, dos años como Socio Gerente de Compañía de Transporte de Larga Distancia, asesor de concejales en Obras y Servicios, Subsecretario de Medio Ambiente, Subsecretario de Mantenimiento Urbano y Servicios Públicos, Director General de Area Metropolitana y Municipio, Director de la Comisión Nacional del Área Metropolitana, Titular de la Unidad Ejecutora Puertas del Bicentenario, Ministro de Planeamiento y Obras Públicas, todos del Gobierno de la Ciudad de Bs. As., llegando recién en 2008 a ocupar un cargo de Presidente de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado y luego directo a Secretario de Transporte.

Asi podemos ver como se diluye eso de la “ciencia para el gobierno”. Son todos polirrubro. Dicho de otra manera, trabajan de políticos. Se convierten en expertos de lo que sea necesario tan solo por declamación, necesidad y urgencia, o como dice Serrat en su “Esos Locos Bajitos”, “sin saber el oficio y sin vocación”. Bah, vocación tienen, la de hacer estrategias electoralistas y ocupar silla, cargo y chapa.

Así, mientras estas ideas iban surgiendo, he tenido oportunidad de leer de todo.
Desde el que pide quitar concesiones, pasando por quienes enuncian los miles de millones en subsidios que recibe el transporte hasta quienes, como yo, hablan de la ausencia de accidente, aunque basándose en que todos los días se ven ventanas y asientos rotos o los trenes van llenos.

Pero lo mas acertado que leí viene de la mano de Marcelo Gantman: “Para no hablar de lo que hay que hablar van a hablar de como los medios hablan“.

Tiene tanta, pero tanta razón, que es casi la síntesis perfecta del comportamiento gubernamental de los últimos años. Y no solo de los últimos 8.
Hace décadas que tenemos mucho de que hablar. Y no solo hablar, sino resolver.
Pero nuestra “costumbre argentina” es, cuando algo está tan mal que requiere de políticas concretas y prácticas, DECIR que hay que debatirlo. Y pensando en los siguientes 20 o 50 años.

Y así tapamos, con política barata, los quilombos que se producen hoy, mañana y pasado, producto de no haber debatido, de no haber usado “la ciencia para el gobierno” y culpando de todo a COMO dijeron o mostraron los medios lo que dijeron o mostraron.

Ciencia para el gobierno. No es tan difícil. Me parece.

El derecho a tener razón

10 de febrero de 2012

Hace mucho tiempo que no escucho ni leo una frase: “tenés razón”. Y mucho menos, que el resultado de esa frase implique un cambio de conducta. O de forma de pensar. O un cambio, algo, lo que sea que no signifique seguir tercamente en lo mismo.

Por eso, muchas veces, leerán en este blog algunos escritos referidos al pasado, donde, tras un tiempo prudencial o algún evento extraordinario, recupero alguna de esas circunstancias en las que se puede afirmar que lo que se dijo o se hizo estuvo mal. Y por partida doble, ya que estaban avisados.

Supongo que esto de no querer dar la razón debe ser algo tan viejo como la humanidad misma, y que como muchas de las cosas que vemos y escuchamos hoy en día, probablemente nunca se conocían por la falta de medios de comunicación multidireccionales como es la Internet.

No reconocer la razón del otro no es un mal en si mismo. Yo, por ejemplo, creo que los que dicen que dios existe no tienen razón. Pero no apelo, como se ha hecho costumbre, a desechar el análisis y utilizar el ad hominem o directamente la duda sobre la intención del emisor del mensaje para desacreditar sin argumentos una razón que tiene. Y lo mas lamentable que veo es que esta clase de actitudes ha llegado a esferas muy altas de la política local.

Este post comenzó a ser pensado, precisamente, cuando la Presidente de La Nación Argentina, Cristina Fernandez de Kirchner, respondió con esta frase a los ambientalistas

“No escuché a ninguna ONG ambientalista hacer una crítica al Reino Unido sobre lo que están haciendo en Malvinas. La verdad es que me gustaría que con la misma fuerza y sentimiento que defienden tantas causas nobles defendieran también esto”, señaló la mandataria y cerró: “Me encanta que defiendan a la ballenas porque son divinas, pero también que defiendan a los calamares y a las otras especies que están depredando”.

Dicho en otras palabras, la razón de los ambientalistas se diluye porque se quejan de una, dos o tres cosas que no son las que ella quisiera que se quejaran.
Lo peor de todo es que, al menos yo, ni siquiera tengo recuerdos de que Cristina alguna vez se haya manifestado contra la depredación del calamar. Es mas, en la provincia por la que fue senadora y diputada, y esposa de su varias veces gobernador, la empresa Conarpesa, entre otras cosas bastante fuleras, depredaba y no tuvieron prurito alguno en recibir de la misma financiación para sus campañas políticas.

Realmente preocupa cuando un modelo de descalificación llega tan alto. Porque siempre hemos visto cosas como estas en esferas menos importantes, por decirlo de alguna manera.
Por ejemplo, en un caso reciente de Mar del Plata, que es la ciudad donde vivo, pero que es la síntesis de lo que explico.

En uno de ellos, esto es parte de la entrevista que le hace al delegado municipal en la zona de Sierra de los Padres, el diario La Capital:

El delegado municipal en Sierra de los Padres, Juan Carlos García, restó importancia a “la sentada” que realizará mañana un grupo de vecinos para reclamar por la seguridad, higiene y arreglo de las calles del barrio.
Al ser consultado sobre el tema, sostuvo que “se trata de un tema político. El objetivo de ellos es que finalice mi mandato y se llame a elecciones”.

Y … claro que es un tema político. El mismo es un político que se presentó a elecciones para ocupar ese puesto. Y ahora que le reclaman seguridad, higiene y arreglo de las calles, los reclamos políticos le molestan. Pero, si leen la nota, verán que sobre seguridad e higiene no menciona un solo dato concreto y verificable, además de aceptar que las calles están en malas condiciones porque “estamos elaborando un proyecto de arreglo de asfalto

Allá por el 2009, cuando se discutía el impuestazo tecnológico, contesté desde un post algunas razones que daban quienes estaban a favor y que coinciden con el espíritu de mi queja. Esto decían:

1. otras cosas “más necesarias” pagan 21% de impuesto, ¿por qué el iphone o una camarita deberían pagar el 10% si el pan, la leche o la polenta, paga 21%?

2. parecido al anterior “hay problemas más graves en el país y no los vi haciendo campaña o quejándose en el congreso por eso”

15. por más que busqué y busqué, no encontré en toda la blogosfera un post quejándose de que el pan y la leche pagan 21% de IVA. Por lo visto ese tipo de brechas no les interesa a los ñoños.

21. Este tema parece sólo importarle a los de clase media alta o directamente a los ricos. Es como lo del cacerolazo de los ahorristas o los piquetes del campo. En su vida se calentaron por lo que le pasaba a los demás, a la gente pobre, pero cuando les tocaron el bolsillo a ellos, demandaron el apoyo de toda la sociedad y dijeron “nosotros somos El Pueblo”. ¿Por qué este tema parece no importarle a la gente pobre? Yo te voy a decir por qué. Porque cuando no tenés ni para comer, cuando ya sos pobre en todos los aspectos de tu vida, no te interesa cuánto cuestan los LCD de 32” o los iphones 3G.

Como se puede ver, no había justificaciones concretas, con números o proyecciones, sino simples actos de supuesta causa robinhoodesca, que hoy en día se sostienen tan solo por las bajadas de linea, ya que hasta los argumentos de que lo que se “fabricara” en el país iba a ser mas barato se vinieron abajo.

Y en el día de hoy vi la gota que me rebalsó el vaso. Venía medio masticando todo esto, pero un twitt me terminó de decidir. Decía así:

Todos los “ecologistas light” se quejan pero tienen auto, Ipads y Iphones. Es fácil estar contra el progreso desde Palermo.

Obviamente, el concepto de “progreso” (referido a la minería a cielo abierto) no parece ser el mismo que el concepto de progreso de tener un auto, un ipad o un iphone.

El emisor de ese twitt tiene muchos otros que son completamente racionales, pero veo que en este le chingó fiero al vizcachazo. Es mas, a pesar de que si lo lee no le va a gustar, su comportamiento es similar al de los políticos peronistas que se escandalizan por la clase media pero de la cual se olvidan convenientemente en época de elecciones o directamente cuando les preguntan por su nivel de ingresos.

¿Es que acaso para tener razón uno tiene que fijar residencia en un caño de hormigón, vestirse con un trapo, tener una opinión sobre todos y cada uno de los temas y carecer de todo aquello que ha sido un verdadero progreso? (léase progreso como agua corriente, gas natural, energía eléctrica, cloaca, teléfono, celular, computadora, televisión, acceso a la información y derechos humanos)

Que se sepa: me tienen las bolas al plato los que no respetan el derecho a tener razón ni son suficientemente honestos como para negárnosla desde su propia razón.

Sigue la joda en Tránsito de Mar del Plata

6 de febrero de 2012

A fines del año 2011 una noticia tronó en los medios periodísticos locales. Tránsito dejaba de pagar horas extras a sus empleados y se iba a implementar un sistema de “incentivos” por productividad.
Luego se fueron comentando algunos detalles sobre la implementación. Que sería de adhesión voluntaria, aunque se denunciaba que desde el gobierno municipal se presionaba para que las adhesiones “voluntarias” sean muchas, o que el piso a partir del cual comenzaría a cobrarse el incentivo sería de 16 multas diarias.

Lo interesante es que no parece notarse ni que esto esté funcionando ni que quedó en la nada. La nota que publica hoy el diario La Capital, transcribiendo una gacetilla de prensa, muestra números que son interesantes, como siempre.

Para empezar, fijemos un número importante. Según este archivo, que contiene el listado de personal de planta de Administración Central, hay 293 personas que trabajan en Tránsito:
57 Inspector I
63 Inspector II
103 Inspector III
27 Inspector IV
23 Encargado Servicio de Calle
11 Encargado de Turno
9 Supervisor Recaudador

Vamos a tomar, para las cuentas, tan solo los inspectores: 250

Ahora si, con este dato, podemos decir que las mas de 11.200 infracciones realizadas durante el mes de enero de 2012 en Mar del Plata nos da el maravilloso promedio de 1,44 infracciones por inspector.

El número es evidentemente mayor que el año pasado, ya que el promedio se incrementó un 100%, pero no deja de estar muy lejos de lo necesario para conseguir los “incentivos” y sigue siendo un marcador preciso de la vagancia que aqueja a esta dependencia municipal.

La nota continúa y presenta otras estadísticas, en este caso, referidas a la siniestralidad.

Nuevamente, hago un alto y recuerdo una frase: “la estadística es la ciencia que te demuestra que si una persona se comió dos pollos y otra se quedó con hambre, ambos comieron un pollo cada uno”
Esta frase, que ya ni recuerdo a quien se la escuché, no tiene como sentido denostar la estadística, sino lo fácil que es usarla para engañar si no se cuenta con los datos en crudo para poder comparar.

Según esta nota, el subsecretario de Control de la MGP, Adrián Alveolite, toma el informe preparado por el Departamento de Información Estratégica de la Municipalidad (desde donde sugieren “no hablar de muertos”), y manda informaciones sobre lo bien que le ha ido a la ciudad con el esfuerzo que han puesto en tratar de preservar la vida y la salud de los ciudadanos.

Asi, muestra promedios de accidentes del 2007-2008 y los compara con los del 2010-2011. Y dice que la cantidad de víctimas y accidentados graves bajó un 35% y la de accidentados leves un 27%.

Ahora, con los números en crudo:

 

Año Víctimas Heridos Graves Heridos leves Fatales
2007 1570 347 1352 46
2008 1672 424 1702 50
2009 1546 305 1282 40
2010 1436 259 1108 35
2011 1412 282 1225 45

 

 

Aqui, por ejemplo, y a simple vista, se nota que si nos guiamos por la acción gubernamental en la prevención, el primer año de este gobierno se podría considerar pésimo, ya que aumentaron los números en los cuatro rubros.

Lo mismo para el 2011, donde se verifica una muy leve baja en las víctimas, pero un alza, aunque también leve en los tres grupos restantes.

¿A que apunta esto? A mostrar como el discurso manipulador pretende tomarnos directamente por pelotudos.
Cuando hablan de promedios en víctimas, usan tan solo los datos de los meses de enero. Porque si usan los anuales, la disminución es del 12%.

Y, por supuesto, que las víctimas fatales van y vienen, pero siguen estando ahi, ya sean 50, 36 o 45. Pero la sugerencia es “no hablar de muertos”.

Ni tampoco de decir la verdad, sino tan solo lo que beneficia al discurseador de turno.

Una terminal que no se termina

23 de enero de 2012

La Terminal de Omnibus de larga y media distancia de Mar del Plata es un tema de nunca “terminar”. A pesar de que el inepto Intendente de la ciudad declare que es un tema que pertenece a la “vieja agenda”, se nota que la “nueva agenda” se va llenando rápidamente de problemas derivados.

Anoche tuve que llevar a mi hijo y su novia a tomar un micro. Tenían horario de salida para las 0:30 por El Rápido.

Saliendo de casa, tomo por la calle 9 de Julio en dirección hacia el mar, y apenas una cuadra después de cruzar la Avenida Jara, Francia, terminaba la cola de micros esperando poder ingresar a la terminal. O sea, 4 cuadras completas de cola de colectivos de larga distancia.

Lo cual no sería un problema si hubiera alguna clase de orden en el tránsito del lugar. Pero no, los micros se encontraban ocupando el 75% de la calle, dejando para pasar, apenas, el espacio correspondiente a un solo auto por la izquierda.
Lugar que, donde había un auto estacionado o un contenedor de residuos, implicaba el corte total de la calle.
¿Que había sobre la mano derecha que “obligaba” a los colectivos a hacer la cola de esta manera? No lo se, fue imposible verlo dado que los micros estaban uno tras otro con la trompa pegada a la cola del de adelante. No se podía ver si era simple capricho de ponerse ahi u otros micros estacionados.

Al llegar a la calle Italia puedo apreciar que la fila de colectivos, por esta, tenía una extensión de, como mínimo, otras dos cuadras, aunque sin tanto problema para la circulación, dado que los micros estaban bien estacionados sobre la derecha.
Aún así, para los autos que intentaban llegar hasta la terminal, por cualquiera de estas arterias, les significaba un grave problema y hasta la necesidad de tener que bajar del auto y explicarle a un chofer que mientras a el solo le quedaba esperar que moviera el de adelante, al resto de los que circulábamos por ahi se nos agotaba el tiempo para que los pasajeros llegaran a la dársena correspondiente.

(más…)

¿Se acuerdan de Tierra del Fuego?

18 de enero de 2012

Aviso: si todavía me queda algún lector militante nacional y popular, este post contiene dos noticias de La Nación. Ya se que La Nación también miente, pero hasta hoy lo que dicen esas dos notas nadie lo ha refutado.

En agosto del 2009 se discutió hasta el cansancio lo que fuera el famoso “impuestazo tecnológico”. Lo que escribí en ese momento lo pueden ver acá, y también este otro post donde respondí a 27 argumentos favorables al impuestazo.

Del primer post quiero rescatar estas palabras:

¿Alguien en su sano juicio piensa que las empresas de Tierra del Fuego van a invertir para poder fabricar motherboards, chipsets o micros con materiales y mano de obra local? Ni en pedo. Si la guita del impuestazo no va a ir a financiar estas mejoras sino a engrosar las arcas públicas.

Y del segundo este párrafo con un argumento y mi respuesta:

18. Esto no significa ir contra la incorporación de tecnología de punta, sino simplemente alentar el desarrollo de la misma en el país, para fomentar puestos de trabajo especializados. Se tendría que haber pensado igual cuando en el país no había fabricas de automotores y aquí se proyectaban las mismas, los argumentos eran similares, no corresponde ese razonamiento.

¿Puestos de trabajo especializados?
Ah, si, cierto. Vamos a tener el especialista en colocación de tornillo, el especialista en anclaje de carcazas y el especialista en doblado de cartón para conformación de cajas.

Asi, entonces, tenemos que por un lado, y en referencia a las primeras palabras, encuentro la primera nota de La Nación que nos dice que “Argentina vende los televisores más caros del mundo

¿Y a que se debe esta circunstancia? Veamos, un parrafito de la nota:

Los productores locales atribuyen el cuantioso valor de los televisores fundamentalmente “al elevado costo de la mano de obra en la Argentina, que es más cara que en otros países, y a la estructura impositiva, que es muy alta“.

La segunda nota tiene por título “Boom importador, tras la máscara nacional y popular” y de la misma les dejo esto:

Basta leer, por ejemplo, la resolución 650/2011 del secretario Eduardo Bianchi, en la que Pc-Arts Argentina SA se compromete a producir 35.000 notebooks y netbooks por año con una dotación de 14 empleados. El ministerio explica que la empresa puede producir una notebook cada 195 segundos y que, por lo tanto, no necesita más que esa cantidad de personal. Iatec SA es también muy productiva. Según la resolución 72/2011 puede fabricar hasta 40.000 microondas por año con sólo cuatro empleados.

Bueno, en esta última le erré. Con tres “especialistas” no alcanzaba. Me faltó considerar el “especialista en poner el vasito de agua en el microondas para estar seguros que funciona”

¿Que mas puedo decir? ¿Que se puede engañar a mucha gente por mucho tiempo pero que finalmente no vas a poder esconder nunca la verdadera naturaleza de las cosas?

Sigue la vagancia en inspección de tránsito de Mar del Plata

5 de diciembre de 2011

La noticia que publica el Diario La Capital (y que no vi en otros portales de noticias) es una repetición de la misma noticia que ya ameritara un post llamado Vagancia documentada.

En esta ocasión, el título dice:

Labran más de 5 mil infracciones de tránsito mensuales

Esto, en el ambiente gacetillezco implica que es una cifra que debe estar entre las 5.000 y la 5.250 infracciones, ya que de estar mas arriba de eso diría “labran mas de 5.500″ o “labran casi 6.000″

Consideremos igual que el Depto. de Inspección de Tránsito hizo un promedio de 5.500 infracciones mensuales, a razón promedio de 30 días por mes, la cuenta nos da 183 infracciones diarias.
Considerando que Tránsito tiene 262 agentes de calle, el promedio no es muy auspicioso, ya que indica que cada agente ha hecho 0.7 infracciones diarias.

Es mucho mas que necesario aclarar que este número surge de la aplicación de promedios, como si esta dependencia trabajara en forma continua las 24 horas y los 365 días del año y no fueran reconocidos por sus “operativos” de fin de semana, cobrando horas extras.

Si vemos el aspecto económico de la situación, considerando que esta dependencia cuenta con un presupuesto de gastos anual de 41,2 millones de pesos, de los cuales 38,7 se destinan a sueldos, y que en el año harían 66.000 infracciones, cada una de ellas le ha costado a la comuna un promedio de $ 625 cada infracción, sin contar los costos que implica el funcionamiento de los tribunales de faltas.
Y ni siquiera se explica que la recaudación por las faltas sea extraordinaria. En el presupuesto de gastos de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón se calcula un ingreso por contravenciones (rubro 12.6.00.00) de 16 millones de pesos, el 40% de lo que se gasta.

Si bien el tema no se puede poner en términos de eficiencia económica, lo que si salta a la vista es la ineficiencia laboral, la falta de compromiso del personal y de idoneidad de los diversos directores de esa dependencia.

Son los datos, estúpido – 2a parte

22 de noviembre de 2011

Hace mas de un año publicaba dos post. El primero se llamó “Son los datos, estúpido“, en el que relataba la experiencia del desafío “abredatos”, sobre la reutilización de datos públicos por medio de aplicaciones realizadas por terceras personas.

El segundo lo titulé “Gobierno Electrónico” y en el me refería a como se puede, por medio del análisis de los datos públicos, fomentar la participación y el control ciudadano.

Ambas situaciones se presentaron en una especie de comedia de enredos en Bahia Blanca.

En esa ciudad, el gobierno municipal comenzó a publicar en la web sus gastos, en forma bastante desordenada y cruda. Ante esa situación, un informático, Manuel Aristarán, se ocupó de reutilizar los datos y ordenarlos de manera tal que fueran fácilmente analizables.
A tal punto que el propio Concejo Deliberante de Bahia Blanca le otorgó un reconocimiento, otorgándole la declaración de “interés municipal”. Este sitio se llama Gasto Público Bahiense (GPB).

Y como siempre ocurre con estas cosas, cuando la vidriera se limpia, se empieza a notar que lo que hay en el escaparate no está tan pulcro como parecía. Del cruce de los datos se observó que una empresa de publicidad era la gran beneficiaria de los dineros municipales. Y junto con esto, comenzaron los palos en la rueda.

Tal como informa Perfil, comenzaron a ponerle las cosas difíciles a GPB, removiendo los datos que se habían publicado, volviéndolos a subir, rediseñando la web, modificando o agregando categorías, cambiando los datos a formatos no standard (como publicar todo en PDF) y hasta llegaron a implementar captchas para evitar la recolección automática de esos datos.

Tanta energía puesta en tratar de dificultar al ciudadano el acceso a la información solo reafirma que es el camino a seguir.
Los políticos, paranoicos crónicos según mi forma de ver, no terminan de entender lo que se viene. Podrán, con actitudes como esta, frenar o retrasar un poco las revisiones, pero que algún día se verá publicada a los pocos segundos de realizada cada licitación, orden de compra u orden de pago, en formatos standard, reutilizables, no me cabe ninguna duda. Aún a pesar de ellos.

Aprovecho desde aquí para felicitar a Manuel Aristarán por su trabajo (en conjunto con otras personas y agrupaciones), pero, por sobre todo, porque está marcando un camino por el que muchos venimos peleando.

Caradura desmemoriado

5 de octubre de 2011

Hace unos días, el intendente de Mar del Plata, Gustavo Pulti, fue entrevistado en el Canal 2 del cable marplatense, canal perteneciente al multimedios La Capital (algo asi como un Clarín local) y sus palabras levantaron bastante polvareda.

Mas que nada, porque indicó que “acá no hay valijas de Antonini, acá no pasa nada de eso, acá la cosa es distinta”. Aclaremos que “acá”, para Pulti, significa “su gobierno”.
Claro está que el hormiguero del FPV sintió esto como una patada y las quejas airadas no tardaron ni microsegundos en hacerse oir.

Vean el video y seguimos:

Como pudieron ver, la entrevista empieza recordando un caso ocurrido al inicio de su gestión. En febrero de 2008, para ser mas exactos, unos 75 días después de asumir el cargo.
El director de tránsito al que hace referencia era el segundo nombrado por el (recuerden, no habían pasado 3 meses de asumir), su nombre es Victor Bengolea y su cesantía motivó un aplauso de mi parte que expresé en este post.
Por las dudas, no dejen de leer el último párrafo, ya que aun cuando las medidas de gobierno pueden parecer buenas, no deja de existir la posibilidad de que no sea así.

Un día después ya tuve que empezar a dudar de mi aplauso. El propio Bengolea relata su versión de los hechos e informa de las remociones de empleados de tránsito que habían sido denunciados ante la justicia por robo.

Finalmente, 4 días después, con todo el dolor en el alma, tuve que meterme ese aplauso inicial en el culo y asumir que habíamos sido engañados y que el motivo del despido de Bengolea fue, en realidad, una movida para evitar que la defensa corporativa de los suspendidos le parara el funcionamiento de la Dirección de Tránsito.

Hoy, los dos empleados suspendidos en esa ocasión se mantienen en su cargo. “Si un funcionario está cuestionado, no puede estar en nuestra gestión” dice el caradura desmemoriado.