De que hablan cuando hablan de participación

Los políticos siempre tienen a mano una palabra que parece ser mágica: participación.

La usan en cuanto discurso pueden. Ya sea en la inauguración de un semáforo peatonal como en una cumbre de presidentes del mundo y galaxias cercanas.
Siempre, invariablemente, pregonando la necesidad de ella o solicitando a las masas que la practiquen, porque, de lo contrario, ellos no podrían hacer nada.

Pero la realidad es que la participación les aterra. Y nada mejor que los ejemplos de sincericidio para demostrarlo.

En la ciudad de Mar del Plata está en el gobierno el partido (in)Acción Marplatense. Su órgano oficial de prensa es el diario La Capital.
En el día de hoy se publica una nota cuyo título está específicamente redactado para aquellos que no leen las notas completas.

Desde el HCD llamarán a debatir la “nueva agenda” de la ciudad

El subtítulo también sigue con esa premisa y dice: “Marcelo Artime propicia que entidades de la sociedad civil marplatense y vecinos en general debatan los temas que deberían integrar la agenda de gobierno para los próximos diez años.”

Al pasar por estas lineas, uno se quedaría con la impresión de que Mar del Plata tiene un presidente de Concejo Deliberante que realmente fomenta la participación ciudadana, tanto en forma individual como a través de sus organizaciones.

A continuación, un detalle de la mentira encubierta en los títulos.

Desde el principio de la nota hasta casi el final, se hace un planteo bastante tendencioso. Se habla de la “vieja agenda” y la “nueva agenda”.
Esto, en vista de los temas que supuestamente quedan en la vieja (la vieja terminal de ómnibus, la nueva terminal ferro-automotora, la basura y el emisario submarino), ya nos indica que están queriendo poner algunas tierras bajo la alfombra. Ninguno de estos cuatro temas es un tema cerrado.
La vieja terminal se encuentra en proceso judicial por adjudicarse a una iniciativa privada sin respetar la ley de transferencia de ese lugar a la municipalidad. La terminal nueva es un engendro manejado por un empresario acusado de financiar los gastos del ex Secretario de Transporte, Ricardo Jaime, a cambio de extensiones en los plazos de concesión de la terminal de Retiro.
La basura ya no se sabe donde ponerla y sobre el emisario submarino nadie pronostica si realmente solucionará el problema de la contaminación de las playas.

Luego hay un par de párrafos bajo el título de “Sin tono partidista”.
Preguntémonos una vez mas: ¿cual es el problema con los tonos partidistas?
Una cosa es que aparezca un candidato y diga “yo soy lo mejor, votenmé” y otra cosa es que se presente un candidato de un determinado partido y explique a todos los presentes cual es su opinión y futura acción en un determinado tema. Y encima, atribuyen como razón para evitar el tono partidista “posibilitar la más amplia participación
¿Acaso piensan que si hay partidismo la gente no participa?. Pues eso habla a las claras de su fracaso como partidos políticos. Si este modelo de partidocracia fuera exitoso, nadie huiría despavorido ante la presencia de los partidos.

Para finalizar, como es habitual, estan las frutillas del postre. Vamos a ponerlas resaltadas.

La participación ciudadana en sí, cómo propiciarla y encausarla, también es motivo de evaluaciones en este nivel de gobierno. La administración Pulti, desde el vamos, alentó a los vecinos a tener protagonismo en el seguimiento tanto de las políticas como en la aplicación de medidas en diversas áreas, como la seguridad, el transporte y el funcionamiento de las delegaciones municipales. Si fuera realizado por los funcionarios, su balance respecto de la respuesta de los vecinos en general a estos llamados a participar seguramente no sería todo lo satisfactorio que se esperaba en principio, a juzgar por las quejas que suelen escucharse en el gabinete de Pulti, tanto referidas al número escaso de participantes o al hecho de que éstos, muchas veces, terminan siendo los mismos que se ven siempre recorriendo los pasillos de la Municipalidad.

Ya en la primera frase del párrafo está el quid de la cuestión: no saben que hacer con la participación.
Propiciarla y encausarla es la metáfora de “¿como hacemos para que parezca que participan pero que en realidad no jodan demasiado mostrando todas las metidas de pata que nos mandamos?”.

La segunda frase también da para un análisis. Podemos suponer como cierta la intención del intendente Pulti que “alentó a los vecinos a tener protagonismo en el seguimiento tanto de las políticas como en la aplicación de medidas en diversas áreas“.

El problema mayor es que los que tomaron aliento, como en mi caso, e iniciaron la carrera hacia el seguimiento nos encontramos con que nos cerraron la puerta de la municipalidad en la cara cuando veníamos con envión.

Lo pueden certificar los vecinos de la calle Alem, que siguen penando fin de semana tras fin de semana por el descanso necesario en las madrugadas y que han trabajado incansablemente para que no les den soluciones.
Lo pueden decir Jorge Tesán y los vecinos de Punta Mogotes, a quienes les quieren hacer un paredón de edificios frente al mar en una zona que ahora se valoriza pero que cuando se instalaron los vecinos actuales era como ir a la patagonia.
Lo puede decir Daniel Rubio y el resto de los vecinos de la nueva terminal ferro-automotora, con la incontable cantidad de llamadas que tuvo que hacer a funcionarios, aun de madrugada, para que vieran por sus propios medios y trataran de solucionar el calvario al que son sometidos con el movimiento vehicular, los ruidos, los trabajos, las ratas y las inundaciones.
Lo puedo decir yo, que sobre el transporte he tenido que levantar piedras para encontrar información que la propia municipalidad no me entrega ni aunque pague la tasa correspondiente por iniciar expedientes (ver este post en el blog del transporte). Y aun así, han sido tres años de tener que machacar y machacar para que al final los “cerebros de mosquito”, como los llama el concejal Maiorano, levanten las manos y justifiquen cualquier cosa que les venga indicada desde la superioridad partidaria.
Lo pueden decir los vecinos de los foros de seguridad, que ven como se escabullen casi 14 millones de pesos pagando alojamientos de Prefectura y alquilando por 6 millones lo que se puede comprar por 3.
En las delegaciones municipales las cosas son iguales. En el puerto están que trinan con el delegado que no saca a la calle las motos donadas para patrullar o porque opera descaradamente para condonar deudas de las empresas pesqueras, una de las cuales es de su propiedad. O el delegado de Batan y Sierra de los Padres, que se queja de la falta de controles de tránsito en esa zona y cuando los realizan, el se hace el “sota” y tienen que terminar los inspectores persiguiéndolo y recibiendo sus insultos.

Pero la preocupación de los funcionarios es que se ve poca participación y los que participan son los mismos de siempre.
Al igual que unos párrafos atrás, también es culpa de ellos. Si la participación se “fomentara y canalizara” como tal, tendríamos miles de ciudadanos participando.
Si se “fomenta y canaliza” como se lo hace ahora, solo desde el discurso y tratando de evitarla en los hechos, el único resultado posible es el que tenemos ahora. Participamos los que todavía tenemos la suerte de disponer de algo de tiempo y paciencia para aguantar sus imbecilidades.

Todo esto no es invento mío, sino que es parte del propio pensamiento del presidente del Concejo, o al menos, del que hizo la gacetilla de prensa. Vean si este último párrafo se los explica mejor:

Como en toda ciudad de dimensiones importantes, la participación suele enfrentarse con problemas que derivan del juego de intereses o de cuestiones prácticas, una de las cuales puede ser -así de simple- la falta de tiempo de muchos vecinos ocupados en largas jornadas de trabajo, pese a que las políticas municipales, o la falta de ellas, afecten su vida cotidiana.

Al fin, la idea no sería retacear la participación, sino la de seguir alentándola pero buscando cada vez los mecanismos más creativos para garantizar que las voces que se escuchan sean genuinas y sin segundas intenciones.

Para mas claridad no hay luz que alcance.
La gente que se encuentra con trabas para participar siente que pierde el tiempo y en vez de perderlo inútilmente, al menos lo usa para estar con sus hijos, jugar al fútbol o ver tele. Siente que la política lo aleja y esto no es un problema del ciudadano sino del gobernante.
Que ahora, cuando ve que los que quedan opinando son los que no quiere escuchar, ni siquiera es capaz de reconocer el error y convocar abriendo su gobierno a la participación.

No, al contrario, pretende manchar, por anticipado, la participación de los que no caímos en su trampa discursiva.

Voces genuinas, como si las nuestras fueran falsificadas. Sin segundas intenciones, cuando la mayoría de los nombrados antes jamás fueron candidatos a nada (y en mi caso particular ni lo voy a ser)

Esto es lo mas resumido que puedo escribir sobre el caradurismo que destila la nota y el propio presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Artime.

Si quieren participación, abran la puerta y dejen que participemos. Es simple.
Lo que dice esta nota del diario no es participación, es digitación.

El diario de Yrigoyen ya lo tienen, ¿no les alcanza con eso que además nos quieren seguir jodiendo el poco laburo que podemos hacer por el beneficio de la ciudad?

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