leyendo a Misiones

Hoy es un día de esos en los que podemos llegar a leer cualquier cosa, hasta la mas descabellada, incluyendo a este mismo post.
La euforia del triunfo misionero hace parecer una votación a favor o en contra de una reelección como el enroque que cambia la posición en el tablero y permite cambiar de la defensa al ataque con mucha convicción.

Es cierto que antes del voto se hizo de todo. Se sacaron las fotos con el de “imágen positiva”, se regaló lo que pasaba por delante, aun lo que no se tenía, se logró resucitar a muchos votantes y teletransportar a otros, los DNI que tardan años en tramitarse llegaron prestos para la ocasión, y a pesar de estas y muchas otras cosas, no pudieron ganar la elección.

¿Acaso los misioneros han dado una muestra de civismo y democracia? No lo creo. Me impresiona mas a un “dejen de robar TANTO”.

Veremos el año próximo que tanto hay de realidad en esto. Una nueva elección con nuevas promesas. De esas que se sabe, sabemos, que solo se pronuncian para la ocasión y sin ninguna intención de llevarlas a cabo.
Que, sin embargo, son degustadas por un electorado muy afecto al “masismo” a la hora de meter la papeleta. “Maaaa si, si son todos iguales”.

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