Y ahora, ¿quien podrá ayudarlos?

Si de algo podemos estar seguros con respecto al quilombo que se armó en USA con la caída del mercado inmobiliario es que ya nada va a ser como antes en este país.
Podríamos ponernos a discutir durante días si los coletazos van a afectar y en que forma a las distintas economías del mundo.
Podríamos hacer altisonantes comentarios sobre “el fin del imperio” mientras miramos como nos caen los pedazos en la cabeza o mostrar en una forma irónica pero preocupante su reconversión en “comunismo de corporaciones“.
Y hasta podríamos ponernos contentos de que los “maestros” de tantos años estén sufriendo las consecuencias de una crisis algo igual, algo distinta, pero que como decía al principio, va a cambiar algunas cosas de raiz.

Este post se compone de algunas ideas que volqué como comentario al artículo de Patricio Reggio en el blog de Roger y que aun no ha salido de moderación.

Por suerte, estos días he podido ir simplificando un poco la idea de los motivos que condujeron a esta crisis que amenaza hacernos tambalear a todos hasta poder simplificarla en una sola palabra.

AVARICIA

La codicia o avaricia es el deseo excesivo de obtener más dinero, riqueza, bienes materiales o cualquier otra entidad. La codicia es uno de los siete pecados capitales en la Iglesia Católica, usualmente llamado por el sinónimo de la avaricia. Los budistas creen que la codicia está basada en una errada conexión material con la felicidad. Esto es causado por una perspectiva que exagera los aspectos de un objeto.

Las codicias individuales son frecuentemente tildadas de ser dañinas para la sociedad puesto que sus motivos tienden a despreciar la felicidad de otros: si una persona está a punto de mejorar su riqueza, alguien más la pierde (asumiendo, por supuesto, que la economía de mercado es un juego de suma cero). Sin embargo, la codicia ha sido más aceptada (y la palabra ya es menos frecuente) en la cultura occidental, donde el deseo de acumular riquezas es una parte importante del capitalismo y del consumismo.

Nada de lo que está ocurriendo en EEUU nos es ajeno. Nuestro pais ha pasado por múltiples instancias de mecanismos de crisis similares. Podríamos llegar a iniciar el ciclo con el famoso “hay que pasar el invierno” del Capitán Ingeniero Alvaro Alsogaray y culminarlo, temporalmente, en el conflicto por las retenciones entre el campo y el gobierno de Kristina.
En el medio, y haciendo memoria sin entrar en mucho detalle, podemos recordar el Rodrigazo, la estatización de la deuda externa y el corralito, estos dos últimos íntimamente ligados a Domingo Cavallo.
Obviamente, muy obviamente, esto que nuestra presidente ha definido como “efecto Jazz” tiene una magnitud que ningún “efecto Tango” sería capaz de alcanzar en décadas.

Un cálculo muy rápido, basado en el costo de esta crisis por habitante, hará que la población norteamericana se pueda equiparar a la argentina de un solo plumazo. 750 mil millones de dólares entre 300 millones de habitantes nos dará unos U$S 2.500 por cabeza, lo mismo que nuestra deuda externa (unos 100 mil millones) dividida entre 40 millones de argentinos. Si, ya se que si se toman otras variables no hay punto de comparación, pero creo que la similitud es significativa para entender, a grandes rasgos, la magnitud del desastre. Solo imaginen que nuestra deuda externa hubiera caido de repente, de un día para el otro sobre nosotros como les está pasando a ellos.

No es extraño entonces que Michael Moore se refiera a esta crisis como “el robo mas grande en la historia de este país está ocurriendo mientras ud. lee esto. Y aunque no se han usado armas, 300 millones de personas han sido tomadas de rehenes”.

Y vuelven una y otra vez a presentarse las similitudes entre nuestro pais y USA. Triviales, puede ser, si son vistas desde el punto de vista técnico, algo que no tengo intenciones de considerar.
Ayer, 29 de setiembre, el gobierno de George Bush y las corporaciones vampiro se comieron el garrotazo mas grande la historia de ese pais.
Como dice el proverbio chino, una imágen vale mas que mil palabras, asi que aquí va un resúmen para el lector:

Mientras el 60% de los senadores demócratas le daban su apoyo al plan de salvataje de bancos de Bush, el 66% de los republicanos le votaban en contra.
Otra que Cobos. Esto lo deja a la altura de un poroto de soja.

Si bien lo mas probable es que no pase demasiado tiempo hasta que se subordine la tropa y aprueben este mega-rescate de corporaciones, esto demuestra que en Washington hay gente que ve como se les viene la noche encima. No podemos decir que estén siguiendo al pie de la letra el decalogo del neo-con, sino que están pensando, muy seriamente, que sus suntuosos asientos y comodidades de la Capital del pais no les van a durar mas que hasta la próxima elección. Sería el miedo a la concreción de nuestro tan mentado “que se vayan todos”.

Ahora, ¿como es que todo esto llegó hasta donde llegó?
Como decíamos al principio, el resúmen a la mínima palabra nos deja en avaricia.
Algo que se viene desarrollando desde hace décadas, donde se empieza a separar la economía de las finanzas, terminando estas últimas en un gran casino, donde el dinero entra y sale sin tener nunca mas valor que el de la ficha de plástico que se usa.
La virtualidad del dinero se ha convertido en el sustento de miles de grupos empresarios que juegan en este casino. Y la avaricia es la que los llevó a producir este crack que será convertido en materia de análisis de cualquier cátedra de economía.
Porque dichas fichas, dinero ficticio, fue apareciendo cada vez en mayor cantidad y por consiguiente, había que hacerlo rendir para tratar de transformar, al menos en forma de intereses y comisiones, en dinero real constante y sonante.

Pero cuando el volúmen llega a ser demasiado para un mercado estable, es cuando se pasa a jugar en el casino de mayor riesgo, uno que tiene 3 ceros en la ruleta. Se le empieza a prestar dinero virtual, en forma de hipotecas sobre la vivienda, a gente que no tiene asegurada la capacidad para pagarlos.
Si escucharon mucho ya la palabra subprime, es esto. Prestarle a quienes seguramente no te podrán pagar. Lo cual no importa mucho, total los intereses y las comisiones son mayores que para cualquier otro préstamo y se cobran primero.
Luego se le vende el clavo (la deuda que no se va a pagar) a otro. Y este a su vez a otro. Y alguno vuelve a meter este clavo de nuevo en la rueda de la ficción, que mientras da vueltas se infla. Y como se infla y es buen negocio, los precios de los bienes adquiridos por medio de estas hipotecas también se empiezan a inflar. Hasta que finalmente impactan en los índices de precios.

Cuando esto ocurrió, a la Reserva Federal se le ocurrió elevar las tasas de interés, a fin de mantener un poco a raya la inflación. Que no era solo producto del casino inmobiliario, sino también del petrolero y el alimenticio. Y acá se fue todo de madre.
Los tomadores de esos créditos, que ya estaban en la cuerda floja, sintieron que les sacaron el palo para balancearse y hasta les desapareció la cuerda de abajo de las patas. Resultado: dejaron de pagar.
Al no pagar, se ejecutaba la propiedad. Al ejecutarse MILLONES de propiedades, los precios de las mismas se vinieron abajo de tal manera que los gestores de estas hipotecas no lograron recuperar las inversiones realizadas.
Y a medida que quebraban, los organismos de control se empezaron a dar cuenta que estos genios le prestaban guita a cualquiera mientras le decían a los inversores que le estaban prestando a jeques árabes que flotaban en petroleo.
¿Les sigo comentando las similitudes de las fallas en el control por parte del Estado entre USA y Argentina o lo van viendo solos?

Los resultados de esta timba son los que vemos ahora. Y la única solución que le ven a este desastre es mantener en pié a estos jugadores para que sigan haciendo lo único que saben. Timbear.
La guita no va a ir a parar a los inversores chicos y medianos que pusieron dólares para que reciban dólares. Va a ir a los bancos grandotes que pusieron humo para recibir oro.
Que como denuncia Moore, ya están haciendo planes para sacarle el jugo correspondiente a los 700 mil millones, inventando nuevas maneras de darle vueltas a la ruleta. No se olviden que con sacar tan solo el 1% ya estamos hablando de 7 mil millones a repartir entre gordos calienta sillones, de esos que a partir del salvataje van a seguir cobrando sus millonarios salarios y bonos anuales como si hubieran sido los Copperfield del sistema financiero.

Habrá que ver hasta donde el narcotizado pueblo estadounidense, tan afecto a las loas al señor y a chillar contra los impuestos federales, aguanta este desfalco. Mi sospecha es que dirán “que barbaridad” al vecino de al lado y se irán a tomar unas Duff mientras miran el partido de futbol americano del lunes por la noche.

Y a nosotros, como dicen los españoles, dios nos coja confesados, ya que de los coletazos, aun nadie se anima a arriesgar nada.

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2 comentarios

  1. Javier, maldito sea el Askimet, se que es tarde, pero acabo de ver tu post, y me volvi loco buscando tu comment, entre los 32546 comment marcados como no deseados, pero no lo encontre che.

    Te pido disculpas, y si tenes el texto por algun lado con gusto lo colocare pero te pido mil disculpas.

    Me encargare de hcerle una visita a john Askimet para saludar a su senora madre 8)

    • Javier en 24 de octubre de 2008 a las 7:46
      Autor

    :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:
    ¿Viste lo que significa dejar el blog de lado por un tiempo?
    Al final termina vengándose y te hace gastar tiempo inutilmente.
    Te estoy publicando de nuevo el comentario en el post.
    Saludos

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