Libertad, ¿dilema empresario?

Leo a Mariano en sus dos blogs, Denken Über y el weblog sobre weblogs de Clarín reproducir la noticia de la censura, por parte de Micro$oft, a travez de su servicio MSN Space, de un blogger chino.

Quisiera empezar el comentario con un párrafo perteneciente a Martín Caparrós:

Los empresarios sirven para ganar plata y nada los obliga a moderarse si algo no los obliga a moderarse. Apelar a sus conciencias es simpático: con el mismo sistema habría que licenciar a la policía y lanzar invocaciones a la moral de los eventuales delincuentes , o disolver el ejército y llamar al enemigo supuesto al amor y la paz. Los hombres son buenos, como decía el general Perón, pero si se los vigila son mejores aunque se podría pensar que cuanto más sentido de comunidad y de objetivo común consigue una sociedad, menos necesaria sería la vigilancia


En base a este enunciado de Caparrós, queda mucho mejor explicado que a Micro$oft, como a Google y Yahoo, les importan muy poco ciertos derechos humanos básicos cuando se trata de conseguir billetes.
¿Podríamos tener alguna esperanza que, asi como lo hizo IBM, implementen alguna política interna de considerar los negocios realizados en el extranjero bajo las leyes de USA?
No lo creo. Si los hombres y mujeres del propio gobierno norteamericano hace negocios personales, invadiendo y bombardeando paises extranjeros si es necesario, no cuentan con suficiente catadura moral como para exigirle a sus pares que respeten aspectos tan “superfluos” como la libertad de expresión.

Tampoco resulta extraño que M$ argumente que sus servicios deben adecuarse a las leyes locales y globales en este caso. Lo extraño sería que consideren de la misma manera las normativas europeas y las cumplan sin tantas vueltas legales.
Pero, como lo comenté en el blog de Mariano, en el caso de China el que sufre las consecuencias es el blogger y en el caso de Europa, el que sufre las pérdidas es la propia empresa.
Esto nos permite confirmar que no hay en los empresarios otro “sentido de comunidad y objetivo común” que el dinero.
Y si los gobiernos de los paises donde operan no los obligan a respetar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, solo va a quedar una alternativa. Obligarlos, desde el lugar del consumidor, a que los respeten, a riesgo de ver perjudicados sus ingresos en los paises donde no existe la censura y se privilegia, como corresponde, la libertad individual ante el afán de lucro.
Recordemos en este punto las palabras del pastor Martin Niemöller, quien en un principio apoyó a Hitler y, al darse cuenta de la realidad, se opuso y terminó encarcelado durante 8 años. Este texto resume muy claramente la enseñanza adquirida:

?Primero, vinieron por los judíos, y no protesté porque no era judío;
Luego, vinieron por los comunistas, y no protesté porque no era comunista.
Entonces, vinieron por los católicos, y no protesté porque no era católico;
Luego vinieron por los de las Uniones Laboristas, y no protesté porque no era unionista;
Finalmente vinieron por mí, y no quedaba nadie para protestar por mí.?

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