30 años no es nada

Tiene razón Carlitos (el que canta cada día mejor) cuando dice que “20 años no es nada”. 30 ni te digo.
Hoy se cumple esa distancia temporal de un acontecimiento negro y olvidable. Sin embargo, nada mejor que la memoria para evitar que se repita.
¿Que hacía yo ese día?. Estaba en primaria. 3er. grado. En la escuela No. 32 Jose María Paz, que al mismo tiempo contenía en su edificio al entonces Jardín de Infantes No. 5, una secundaria que luego pasó a llamarse Escuela Piloto No. 1 y la Facultad de Humanidades.
Algún tiempo antes, y desde dentro de las aulas, sentíamos que algo venía ocurriendo, sin poder llegar a comprender, dada nuestra edad, la realidad.
Recuerdo, vagamente, las caras de desesperación de mi madre cuando me tenía que ir a buscar a la plaza Revolución de Mayo, ubicada frente a la escuela, ante los ya casi normales desalojos por amenazas de bomba que se sucedían desde hacía mas de dos años.

Y si, en ese momento, el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 se convirtió, en un principio, en un alivio.
No puedo recordar exactamente cuando fue que comencé a tomar conocimiento de las atrocidades cometidas por esa banda de delincuentes que se dieron el pomposo título de Proceso de Reorganización Nacional, pero no fue antes del año 1981, cuando ingresé a la Escuela Nacional de Educación Técnica No. 1, también conocida como “el Industrial” y posteriormente como “la carcel” 😉
En esos años, del 81 al 83, empecé a tomar conciencia también de algunas cosas que habían ocurrido en mi propia casa o en la de mi abuelo, cuando en ocasiones mi viejo se había presentado con algún amigo o hijo de algún conocido, que en vez de ser recibido por la puerta de entrada pasaba directamente del auto a la puerta de atrás y se cerraban puertas y ventanas y se comía con la única iluminación de la luz de la cocina.
Entendí, entoces, que mi padre, Don Antonio Salinas, viejo militante socialista, estaba resguardando de la tortura y la muerte a quienes, por ser jóvenes y pensar distinto, eran perseguidos por el esquema de terror de la dictadura, aun poniendo en riesgo su propia seguridad.
También comprendí, pasado un buen tiempo y a partir de la llegada del razonamiento y el espíritu crítico, que el nunca hubiera pensado en el “no te metás” que la sociedad había adoptado como mecanismo de autoprotección, dejando librados a su suerte a muchos que hoy recordamos por su ausencia.
Repaso, no sin sentir cierta vergüenza, algunas exclamaciones de familiares y conocidos cuando se comentaban titulares de los periódicos que informaban de “5 subversivos muertos en enfrentamiento”.

Pero, ¿cual es el propósito de contar estos recuerdos que se almacenan en mi memoria?

Hacer, al menos, una introducción alejada de los parámetros “normales”, fuera del mero raconto histórico de los hechos.
Asumo que la gran mayoría de los que van a leer esto ya saben perfectamente lo que sucedió, como, cuando y porqué.
Y también que que si no lo sabían, lo han leido en otros lados antes de llegar por aquí.
Casi seguro que la gran mayoría no lo sabe por sus vivencias sino por el estudio y la información recibida.

No es tampoco mi intención analizar mucho las circunstancias históricas, políticas o sociales que desembocaron en el, hasta ahora y por suerte, último de los desastres institucionales de nuestro pais.
Estoy convencido que los culpables de haber llegado a esta situación no son exclusivamente los actores de esa época, sino que se puede, en forma concreta y concienzuda, ir desandando la historia y encontrar culpas casi desde principios de siglo.
Empezando con el golpe de Uriburu contra Yrigoyen, en el 30, que comienza a sembrar el fascismo en las instituciones, el fraude que lleva a Agustín P. Justo a la presidencia y que impide la que hubiera sido la primer presidencia socialista de América a cargo de Lisandro de la Torre, los grupos militares que mostraban su simpatía por el eje (Italia, Alemania y Japón) pero se declaraban neutrales, los gobiernos de Perón, a tono y concordancia con las prácticas de Mussolini, la Revolución Libertadora y sus fusilamientos, legales pero inmorales (*), pasando por todo el circo pseudo-democrático que, durante los 60 y parte de los 70, llevó al pais de un lado al otro, terminando con la tercera presidencia de Perón, ya viejo y enfermo, que lleva a su esposa, ex cabaretera, como vice-presidente y a un nazi aprendiz de brujo como ministro de Bienestar Social.
Por el otro lado, grupos radicales (no de la UCR) que vislumbran la posibilidad de tomar el poder para “el pueblo” por medio de una vía, violenta y armada, a la que el pueblo no le dio su apoyo.

Por todo esto, ponernos a la búsqueda de culpables no solo nos permitiría encontrar muchos, demasiados quizá, sino que no nos serviría para nada.

Lo único que nos ha servido, y nos servirá, es la gradual desaparición, que aun no se concreta definitivamente, de la necesidad de contar siempre con un “conductor”, “generalísimo”, “iluminado ilustre”.
Usando las mismas palabras de Eva Perón, quien dijo “muerto el perro se acabó la rabia”, Argentina ha dejado de buscar al nuevo Perón que se hiciera cargo hasta de pensar por nosotros.

Está en nuestras manos que este concepto toma la importancia que se merece. Nuestro pais tiene que volver a las ideas y dejar de lado los personalismos, que, como vimos, han sido mas que traumáticos en nuestra vida.

Falta mucho aun para que un partido político llegue al gobierno por sus ideas y su programa, independientemente de la cara o el apellido que tenga quien figure en la boleta de candidato a presidente, pero no dejo de pensar en que por ahi, pueda tener la oportunidad de verlo antes de mi muerte.

Va a ser en ese momento cuando realmente sienta, ya sin lugar a dudas, que Nunca Mas.

(*) La legalidad de los fusilamientos no aparece como correctamente fundada.
“Para Alconada Aramburú, los fusilamientos fueron penas de muerte aplicadas por el delito de insubordinación militar, aplicando las leyes 13.234 de 1948 y 14.062 de 1951. La historiadora María Spinelli, destaca sin embargo, que las leyes invocadas por Alconada Aramburú habían sido derogadas por el propio gobierno militar el año anterior de los levantamientos, mediante los decretos-leyes 140 y 8.313”

Compartir via ...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

11 comentarios

Ir al formulario de comentarios

  1. muy bueno Javier 🙂

  2. Excelente

    • Guillermo Caramelo en 27 de marzo de 2006 a las 9:54

    Siento tu historia muy clara y ojala le llegue a mucha gente de nuestra misma generación, de la cual este año no tuve noticias agradables, aunque de cualquier manera fuimos muchos los que nos acercamos a la Plaza nada màs (ni nada menos) que para sentirnos juntos, vernos a los ojos y entender que no queremos lo mismo para las futuras generaciones que habiten este pedazo de tierra.

  3. linda historia… para cuando el libro?

    • Javier en 27 de marzo de 2006 a las 12:12
      Autor

    Chicos: Muchas gracias por los comentarios.

    Guillermo: no te digo que me la veia venir, pero justamente quise expresar el recuerdo y la opinión personal antes que un raconto de cosas que ya todos sabemos y que creo a mucha gente le puede doler cuando se revuelve mucho.
    No me parece que sea necesario mostrar, como hicieron casi todos los canales de T.V. a milicos pateando puertas y bastoneando humanidades para tener presente que eso no pude volver a repetirse.
    Los que mezclan todo, que mezclen nomás. La gran mayoría sabe distinguir el gusto feo dentro del licuado y no se tragan cualquier cosa que se les sirva.

    Pablo: después del arbol 😆 , los hijos ya los tengo.
    No, en serio, no creo que me de el cuero para poder escribir un libro. Esto es, como bien dice la presentación del blog, lo que pasa por la cabeza cuando ando con un rato para escribir. Por ahi tendría que pensar en un recopilador 🙄

  4. …en esas laaaargas taaaardes de mate con Nacho!!! 😛

    • florencia en 28 de marzo de 2006 a las 13:48

    la verdad que me parecio muy bueno!!

    • Jacquie en 28 de marzo de 2006 a las 15:15

    yo escribi sobre el golpe,una nota nunca màs que se basaba en el diario la naciòn y la encuesta que lanzaba sobre si estabas de acuerdo o no con un feriado para el 24 etc etc.leelo es interesante al menos expreso lo que siento.

    • Diego en 29 de marzo de 2006 a las 14:55

    Amigo, Lisandro de la Torre jamás fue socialista, por lo demás bien, aunque habría que analizar la historia con un poco más de rigor, salute por pensar.

    • Javier en 30 de marzo de 2006 a las 6:42
      Autor

    Diego:
    Si a Ud. le parece que alguien no es socialista porque tiene el título de otro partido, allá Ud.
    Y si quiere rigor histórico, no me lea a mi. Yo no soy historiador, yo recuerdo el pasado.
    Saludos

    • Jacquie en 30 de marzo de 2006 a las 13:01

    gracias por haberme dejado un comentario.
    siempre escribirè cuando cosas como las de la nacion comenta porque me gusta punzar para que se haga memoria.a mi toda la sucesiòn de gobiernos desde mi tierna infancia me obligaron practicamente a emigrar,lamento que parte de la poblaciòn de mi pais sea tan dòcil e ingenua y que a casi nadie se le haya ocurrido reparar en algo tan significativo còmo la encuesta malintencionada de ese diario.un cordial saludo.
    Jacqueline

Deja una respuesta

Tu email nunca se publicará.