Meneame pero no me menees

Por favor, este post no es para ser meneado. Es solo una reflexión individual y no me interesa que sea usado, de ninguna manera, para agregar mas leña a un fuego que se esperaba desde hace tiempo.

Hace unos meses, mas precisamente por enero de este año, anduve dando unas vueltas por Meneame.net.
Como yo me lo imaginaba, la experiencia no iba a terminar bien.
Es que ya entraba a ese sitio con ciertos resquemores. Unos posts del blog 86400.es, años atrás, ya me predisponían mal. Este, este y este son los que refiero.

También recibía algunos pedidos de explicación por parte de mi esposa, la cual si es concurrente habitual del sitio.
Y lo que yo le explicaba, en un intento de racionalizar un poco ese sitio, es que la globalización de internet produce que aquello que vemos en forma limitada en nuestro entorno social se vea potenciado.
En nuestro barrio tenemos al buen tipo, al delincuente, al energúmeno que tira la piedra al alumbrado público, al solidario, etc.
Pero, mal que mal, en cierto modo todos nos conocemos.

Un sitio como meneame (u otros similares) junta a toda esta clase de gente y el agregado de un mal entendido anonimato (* ver al final) que la red nos provee produce como resultante que los homo no sapiens se destaquen.
Porque en el barrio muchos reprimen sus bajos instintos. Hay reglas cuya violación implican una presencia policial, y aunque el policía tiene semejanza con un admin del sitio, también tiene controles superiores que lo llevan a no hacer lo que se le canta. Hay comisarios, jefes departamentales, hasta otro poder, que es la justicia, que los puede poner en caja ante cualquier intento de torcer las reglas.
Ese policía tiene una capacitación, debe conocer las leyes que le encomiendan hacer cumplir y no puede manejarse según su propio criterio.

Esto en meneame no existe y por tal motivo es que llegó a recibir los cuestionamientos que se multiplicaron estos días y que llevaron a su creador, Ricardo Galli, a replantearse algunas situaciones cuando ya la bola de nieve se convirtió en una amenaza palpable.

¿Por qué, creo yo, se llegó a esta situación?
Porque una sociedad, cuanto mas grande es, menos puede depender de las personas y si debe recostarse en instituciones.
Diez vecinos pueden juntarse y ponerse de acuerdo entre ellos. Mil, ya requerirán de una sociedad de fomento o similar y diez mil ya requerirán de un gobierno y un juez de paz, como mínimo, con sus respectivos mecanismos de selección.
Porque meneame ya es demasiado grande como para depender de un grupo de administradores que no solo no se como se eligen sino que además, han sido sindicados como violadores de las mismas reglas que dicen aplicar.

Si bien meneame puede catalogarse de un proyecto comercial, no le vendría nada mal generar en su sociedad un concepto mas democrático. Y si bien la democracia no es infalible, ya sabemos que el resto de los sistemas son mas falibles todavía.
Galli podría reservarse el título de presidente de su propia corte suprema, implantar un parlamento, un tribunal inferior y un poder ejecutivo, todos ellos con sus correspondientes sistemas de selección y atribuciones específicas.
Aunque le represente algo mas de trabajo, seguramente no terminará durmiendo tres horas y acostandosé con temblores.

Nota: casi finalizando este post, recibo por rss el post de Fabio sobre el mismo tema. Recomiendo su lectura.

Nota2: me olvidé de poner la causa de mi baneo en meneame, antes de que algun trastornado de los que nunca faltan venga a publicarlo.
En esta noticia, los comentarios que figuran como usuario –2889– son los míos. Ni siquiera el nombre y apellido me dejaron.
Notarán inmediatamente que me merezco el baneo instantaneo, ya que con nombre y apellido no uso la diplomacia para mandar a la mierda a alguien.
Otros, en cambio, te putean sin decirte puto aunque dicen cagarse en el karma y los bans de meneame. Sin embargo, se cuidan mucho de ser baneados.

(*) El anonimato en internet no puede confundirse con impunidad. Debe respetarse en el sentido de la preservación de la libertad de expresión, del resguardo de los datos personales ante los comerciantes inescrupulosos que son capaces de matar a su madre si por ello reciben dos centavos.
Pero nunca puede esgrimirse el anonimato para la injuria y la calumnia sin consecuencias.
Muchos, como es mi caso, comentamos en foros y blogs con nuestro nombre y apellido. Tenemos nuestros dominios a nuestro nombre. No nos ocultamos detrás de un muro virtual para tirar piedras y no recibir ninguna.
Quienes no tenemos intereses que esconder, no nos escondemos.
Estas actitudes, en sitios como meneame, deberían comenzar a ser consideradas una virtud y utilizadas como premisa para separar un poco la paja del trigo.

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