Hace 10 años

Hace 10 años, un día como hoy fallecía mi viejo.
Hace 5 le escribí este recordatorio. Hoy lo vuelvo a transcribir.

Pocho nació allá por 1934 en Comandante Nicanor Otamendi, también conocido como Dionisia (por el nombre de su estación de tren), ocupando el lugar de 7o. vástago de la familia.
En pleno sembradío de papa, transcurrió tranquila su niñez hasta que la muerte de Don Juan, su padre, involucró el traslado de toda la familia hacia Mar del Plata, lugar un poco mas amistoso para una viuda y sus 7 hijos que la soledad de un campo que ni siquiera era de ellos.
Tampoco se establecieron en pleno centro, sino en una zona rodeada de quintas a pocas cuadras de la Estación de Trenes, lugar donde la ciudad ya parecía terminar.
La falta de un padre les significó depender, un poco, también de la ayuda recibida.
Y ahi es donde Pocho encuentra uno de sus primeras definiciones que lo guiarían en toda su vida. En la Unidad Básica (peronista) les hacían hacer la cola para entregarles un pan dulce y una sidra etiquetadas con las sonrientes caras de Perón y Evita.
En la Casa del Pueblo (socialista) los esperan para que lean los cuantiosos libros de la biblioteca y aprendan ajedrez.

Es de esta manera que los libros y la lectura, junto con algunas escrituras poéticas y muchas mas políticas le acompañarán por siempre.
La educación, en esos tiempos, empezaba a teñirse de fascismo y es así como la UES (Unión de Estudiantes Secundarios, Peronista) le impiden concluir con sus estudios ante la negativa de afiliarse al Movimiento Nacional Justicialista y la UES misma. Por ese entonces, quien no adhería INCONDICIONALMENTE al dictado de los fachos pasaba a ser directamente el “vendepatria”.
Es mas, para la elecciónes de 1953 actúa como fiscal de la oposición, lo que le vale ser destinado a Colonia Sarmiento, Chubut, cuando es convocado a cumplir el Servicio Militar Obligatorio en el regimiento de Zapadores de Montaña, un cuartel “castigado”.
La muerte de su madre, Doña Rita, lo saca del cuartel para devolverlo a la ciudad que lo recibió de niño.
Comienza entonces con su peregrinaje para ganarse el mango, empezando en el gremio de la construcción, donde vuelve a encontrarse con otro fascismo, el de izquierda, representada por los comunistas y su particular estilo de “son todos libres e iguales mientras piensen como nosotros”.

Estas dificultades lo llevan a ingresar a trabajar en la Municipalidad de General Pueyrredón, donde junto a otros trabajadores crean la Obra Asistencial Mutual de Agentes Municipales (OAM), siendo además, su primer presidente.
Posteriormente, y aunque ya alejado de su empleo municipal, continúa colaborando con la misma, hasta que la comisión directiva determina asignarse sueldos por su función, lo que lo lleva a renunciar a una de sus mas prolíficas obras, devolviendo, incluso, la medalla de oro con que lo habían galardonado por su actuación.

Trabajar en el Hospital Interzonal de Agudos durante la época de la reforma hospitalaria implementada por Oscar Alende (el Bisonte) lo lleva a seguir en su camino a esos médicos cuando la reforma se desmantela y sigue su curso por medio de la Fundación Médica de Mar del Plata, administradora del Hospital Privado de Comunidad.

A pesar de su amistad con dos intendentes socialistas de Mar del Plata, Jorge R. Lombardo y Luis N. Fabrizio, nunca hizo esfuerzo alguno por acceder a puestos electivos ni volver a su trabajo municipal del que fuera dejado cesante por un interventor.

Pocho siempre estuvo en los lugares donde sobraba el trabajo y la necesidad y faltaba el mango, como por ejemplo sociedades de fomento, bibliotecas, centros culturales.

Pocho hace hoy 5 años que murió.
Lo único que pidió en su vida era que sus cenizas fueran arrojadas en el campo donde nació, deseo que le fue cumplido como corresponde.

Pocho dejó en su hijo y sus nietos muchas enseñanzas.
La mas importante, que no todo es dinero.
Que el honor de una persona no tiene escala monetaria y que la satisfacción de hacer las cosas bien, no tiene precio.

Pocho se llamaba Antonio. Antonio Salinas.
Era mi viejo y esta es mi manera de recordarlo.

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3 comentarios

  1. Javier, me llamo mariana Bertelli, soy hija de Ely Inda y ahijada de Maria Petulla, del Partido Socialista. La verdad que tu viejo fue un ejemplo de laburo y de militancia. que lindo es lo que escribiste.. Y sabe que tu viejo esta presente, cada persona que lo conoció no tiene mas que recuerdos de un buen tipo.
    Si bien ypo era muy chica, era un lujo escucharlo hablar cuando se hacian reuniones del partido, muchas en su casa de la calle Juncal …
    hacele llegar un beso de parte de mi mama y mio a tu mama!!

    • Javier en 23 de diciembre de 2011 a las 8:28
      Autor

    Mariana:
    Muchas gracias por el mensaje y el recuerdo que tienen de mi viejo.
    Lamentablemente, la última vez que vi y hablé con tu mamá fue justamente en el sepelio de Mari, otra luchadora de alma en el Partido Socialista, el Centro de Almaceneros y la Sociedad de Fomento Villa Primera.
    Le paso tu beso a mi vieja y aprovecho para transmitirte mis saludos para vos y tu familia.

    Saludos

    • Gabriel en 14 de enero de 2015 a las 11:54

    Mi papá también se llamaba Antonio y el hermano aún vive en Mar del plata.
    Si bien mi viejo vino para Buenos Aires la historia es similar a la de tu papá, solo que siempre eligió el camino autónomo. El sufrimiento de mi viejo era doble, se consideraba peronista, pero fué cagado a palos por el sindicalismo peronista. El dueño de la fábrica lo mandó a trabajar al tigre para que no le pegaran. ¿Te imaginas como se sentía mi papá al ser protegido por los “vendepatria” y cagado a palos por los que supuestamente pensaban como él?
    ¿Cual era el “delito” de mi papá en la fábrica? (año 1948/50) El delito era producir el doble que los demás empleados, por eso lo cagaron a palos…

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