Una terminal que no se termina

La Terminal de Omnibus de larga y media distancia de Mar del Plata es un tema de nunca “terminar”. A pesar de que el inepto Intendente de la ciudad declare que es un tema que pertenece a la “vieja agenda”, se nota que la “nueva agenda” se va llenando rápidamente de problemas derivados.

Anoche tuve que llevar a mi hijo y su novia a tomar un micro. Tenían horario de salida para las 0:30 por El Rápido.

Saliendo de casa, tomo por la calle 9 de Julio en dirección hacia el mar, y apenas una cuadra después de cruzar la Avenida Jara, Francia, terminaba la cola de micros esperando poder ingresar a la terminal. O sea, 4 cuadras completas de cola de colectivos de larga distancia.

Lo cual no sería un problema si hubiera alguna clase de orden en el tránsito del lugar. Pero no, los micros se encontraban ocupando el 75% de la calle, dejando para pasar, apenas, el espacio correspondiente a un solo auto por la izquierda.
Lugar que, donde había un auto estacionado o un contenedor de residuos, implicaba el corte total de la calle.
¿Que había sobre la mano derecha que “obligaba” a los colectivos a hacer la cola de esta manera? No lo se, fue imposible verlo dado que los micros estaban uno tras otro con la trompa pegada a la cola del de adelante. No se podía ver si era simple capricho de ponerse ahi u otros micros estacionados.

Al llegar a la calle Italia puedo apreciar que la fila de colectivos, por esta, tenía una extensión de, como mínimo, otras dos cuadras, aunque sin tanto problema para la circulación, dado que los micros estaban bien estacionados sobre la derecha.
Aún así, para los autos que intentaban llegar hasta la terminal, por cualquiera de estas arterias, les significaba un grave problema y hasta la necesidad de tener que bajar del auto y explicarle a un chofer que mientras a el solo le quedaba esperar que moviera el de adelante, al resto de los que circulábamos por ahi se nos agotaba el tiempo para que los pasajeros llegaran a la dársena correspondiente.

También existe otro “problemita” en el ingreso y egreso de los colectivos a la terminal nueva. El genio que construyó el acceso por la calle 9 de Julio no tuvo en cuenta que los micros entran y salen en forma permanente. Al menos, en días como el de anoche. Y que debería ser normal que el ingreso y egreso pudiera ser simultáneo.
Pero no. O entras, o sales, pero las dos cosas al mismo tiempo, imposible.
Ahi comencé a ver las primeras señales del por qué de tamaña fila de micros. Por la inutilidad de un ¿arquitecto? que, teniendo cientos de metros a su disposición, puso la entrada / salida de vehículos priorizando que el que sale lo haga en forma directa a la calle Misiones y que el que entra tenga que maniobrar, primero a la izquierda, separándose del cordón y cortando momentáneamente 9 de Julio porque no tiene radio para ingresar, ni espacio si hay uno saliendo.

Tras superar este obstáculo y caminar un par de cuadras, llegamos a la puerta de ingreso de la calle San Juan. No se imaginan lo que fue pasar por esa puerta de acceso. ¿Vieron cuando abren la puerta del horno en sus casas? Bueno, mas o menos así.
Adentro de la terminal estaba como para ir a la playa. El único inconveniente es que no había ni arena, ni mar ni sol. Pero la temperatura …. sobraba. Aún con todas las puertas de acceso al andén abiertas, la diferencia era, como mínimo, de 6 o 7 grados mas que afuera.
No quiero ni imaginarme un día de esos de 32°C, aunque habrá que ir a confirmar.

Hablando de andenes, parece que esa parte tampoco la tuvo clara el ¿arquitecto?
Si bien el espacio entre el lugar donde estacionan los micros y el vidrio que divide el exterior del interior de la terminal parece abundante, es increíble lo chico que queda cuando uno comprueba en vivo y en directo que unas 40 personas con sus bolsos, mas algún que otro familiar que despide, lo ocupan en forma tal que hasta provoca la imposibilidad de pasar.

Esto sin contar los movimientos al estilo “marea” que se provocan cuando un andén se ocupa y los pasajeros empiezan a los gritos como “el de Balcarce a las 0:30 por plataforma 12” y empiezan a ubicarse frente a el.

Cabe recordar, a todo esto, que la “nueva agenda” tiene tanta similitud con la vieja que ya la realidad empieza a destruir el discurso.
Los taxistas tuvieron que hacer “justicia por mano propia” y habilitar de prepo el ingreso de sus unidades por el acceso de la calle 25 de Mayo, tras meses de indefinición oficial al respecto.
El ingreso y egreso de los micros por una via paralela a las vias del ferrocarril sigue en veremos.
El nivel de ruido que afecta a los vecinos frente a la terminal, los micros en espera con los motores encendidos, la falta de seguridad en la zona, la deficiente iluminación, propiedades abandonadas llenas de okupas y otras falencias siguen estando presente y no parece suficiente haberlas borrado de un papel para que desaparecieran.

Mientras tanto, los perjuicios van a la cuenta de pobladores y turistas.

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