paga la AFA

Tan solo con leer la frase de Julio Grondona pronunciada ante Radio 10, “Lo único que estamos buscando es un negocio nuevo. Te rompés una pierna en Avenida de Mayo, esperás hasta el domingo, te metés adentro de una cancha y te lo paga la AFA” puedo asumir que el fallo de la Corte Suprema es correcto.
No me extraña que para Grondona el solo hecho de ingresar en un estadio de futbol amerita estar en riesgo de romperte una pierna.
No me importa que Gustavo, como siempre, haga un excelente análisis y opine en forma similar a mi.
Lo que si me importa es que se están empezando a ver señales de parte de la Corte Suprema que indican que los poderes ya no son tan poderosos.

Obviamente, mi opinión no tiene nada que ver con el derecho, sino desde el punto de vista de una persona normalita, que se da cuenta inmediatamente cuando algo es injusto, sin apelar a los romanos ni al latín ni a la jurisprudencia, sino al sentido común, el menos común de los sentidos.

Leo con agrado de parte de la Corte Suprema que:

En suma, la Asociación del Fútbol Argentino es una
entidad muy especial con un importantísimo grado de intervención
en lo que hacen los clubes asociados que, como se dijo,
alcanza a la fijación de fechas, horarios, contratos de
transmisión televisiva y muchos otros aspectos, además de obtener una ganancia directa derivada de dichos eventos, todo
lo cual permite calificarla como partícipe.
La Asociación del Fútbol Argentino tiene el deber de
preocuparse en grado extremo por la seguridad de las personas
que asisten al espectáculo del fútbol. Los numerosos
acontecimientos de violencia, los daños sufridos por las personas,
la zozobra por la inseguridad, y la conmoción social
que existe por estos sucesos, no puede pasar desapercibida
para un dirigente razonable y prudente. Por esta razón no es
excesivo señalar que deberían haber destinado una parte de sus
medios organizativos para prevenir y resolver situaciones como
la que originó la presente demanda.
La idea de que los organizadores se ocupan sólo del
deporte y sus ganancias, mientras que la seguridad es un
asunto del Estado, es insostenible en términos constitucionales.
La seguridad es un derecho que tienen los consumidores y
usuarios (art. 42, Constitución Nacional) que está a cargo de
quienes desarrollan la prestación o la organizan bajo su control,
porque no es razonable participar en los beneficios
trasladando las pérdidas. Esta antigua regla jurídica que nace
en el derecho romano, es consistente en términos de racionalidad
económica, porque este tipo de externalidades negativas
deben ser soportadas por quien las genera y no por el
resto de la sociedad.

¿Leyó bien, Don Culio?
Le están diciendo que si la levanta en pala, tiene que poner una parte para que la gente ESTÉ segura, es su DEBER preocuparse en grado extremo por esto. Salvo, claro está, lo dice la Corte, que Ud. no sea un dirigente razonable y prudente.

Pero mas allá de la chanza, hay un aspecto muy formal y que viene a demostrar que esta Corte, a pesar de algunas diferencias que podamos tener con ella, siempre hablando desde la visión del hombre común, está marcando un camino real y creible.
Está demostrando que no es la Corte de los Milagros que supimos conseguir gracias a los votos puestos al turco.
Y esto es bueno para todos. Bah, para todos nosotros, los que estamos podridos de aguantar que cualquier poligrillo con guita pueda correr tranquilamente esa linea donde terminan sus derechos y empiezan los nuestros.

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