El nubarrón

Escribo esto antes de que se jueguen el/los partido/s que definan el ganador de la Copa Davis.
Ayer se vino el nubarrón. Lo que hasta el viernes a las 15 Hs. era una ensaladera que se quedaba en Argentina, hoy es un dolor de huevos para muchos.
Porque con el torneo ganado por primera vez, la alfombra donde ocultar la suciedad se hace muy grande. Pero con la copa viajando hacia España, va a parecer un basural tapado con un pañuelito.
Ya la Cumbre de las Américas nos había dejado un tendal de gastos impropios. Un puente hecho tan a la ligera y apurones que después hubo que bajar el pavimento para que no se lo llevara puesto la autobomba de los bomberos y obras que a los dos años se agrietaron por todos lados.
Ahora, la Copa Davis hizo que se gasten unos 35 millones de pesos para “la fiesta de pocos”.
Al mismo tiempo, un chico de 19 años que fuera rociado con nafta por un delincuente y prendido fuego debe ser trasladado al Hospital Garrahan para su atención. No a un hospital especializado en quemados, sino a un hospital de niños con mejores capacidades que el Hospital Interzonal marplatense no puede lograr.
Muchos de nuestros hijos siguen estudiando en galpones viejos de goteras nuevas.
Pero los cordones de las veredas 500 metros a la redonda del Polideportivo están blanquísimos. En cualquier momento los contratan para hacer una propaganda de dentrífico.
Los divisores centrales de la avenida Juan B. Justo lucen unas hermosas y nuevas vegetaciones que hasta hace días habían sido arrasadas por lo conductores que no llegan a ver estos canteros de noche. No los ven porque no estaban pintados con pintura reflectiva, porque no había una iluminación eficiente, porque aparecen de improvisto y rompen cualquier tren delantero, en vez de ser progresivos para evitar el choque.
Hizo falta una Davis para que la ciudad recibiera el maquillaje necesario para que el visitante tuviera la sensación de encontrarse con una ciudad imponente. Pero no han hecho mas que pintarle los ojos, los labios y depilarle un poco las axilas.
Los pies siguen llenos de callos y hongos y el culo, sucio. Muy sucio. Pero como no se ven, ni a Scioli no a Pulti les importa.
En horas nomás terminará la Davis. No solo por una cuestión de fanatismo deportivo, muchos estarán crispados gritando por un equipo argentino que gane la copa.
Es que la posibilidad de que se les vea el culo sucio tras haber perdido es, ahora, una posibilidad cierta y molesta.

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2 comentarios

  1. fue el comentario generalizado, antes y después, de la vergüenza de gastar tamaña guita para esta pavada… ya no me parecen tan descabelladas las sospechas de nalbandian..

    • Javier en 28 de noviembre de 2008 a las 15:16
      Autor

    El otro día vi un regalo perfecto para Nalbandian. ¿Viste que están vendiendo el rezago de megapelotas de tenis que habían puesto por todos lados?
    Pues comprarle una y mandarsela con la leyenda “que jodida para tener que metersela en el orto, no?” :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:

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