Un día de furia

Pablo Tomietto tiene 39 años. Hace 7 que viene reclamando ante la Secretaría de Inspección General de la Municipalidad por los ruidos molestos que produce el taller mecánico que tiene pegado a su casa, que además, de no contar con habilitación, había sido clausurado varias veces.
Un día en que los ruidos impedían el estudio de sus hijas, decidió llamar por t.e. a la oficina de Ruidos Molestos y avisó que iba a romperles todo.
Lo cual hizo efectivo cerca del mediodía presentándose con una gran maza en dicha dependencia, tras solicitarle al empleado que se encontraba allí que se retirara.
No dejó vidrio ni mampara en pie. Obviamente, fue detenido y se le inició una causa por “daños”.

Ahora, ¿nadie le va a iniciar una causa por “daños” al taller mecánico? ¿Y a los empleados e inspectores municipales?
¿O deberá convertirse en un informante de Montoya para conseguir poder vivir en paz, sin sufrir los daños (acusticos, psicológicos, etc) que le produjeron entre un mecánico y la propia Municipalidad?

Lo peor del caso es que ni siquiera quienes rechazan como un principio fundamental apelar a la justicia por mano propia se hacen cargo de las tropelías que comete el estado y que llevan a que estos casos se produzcan.
Si un médico le recetara aspirinas a una persona con un tumor cerebral que le provoca dolores de cabeza, ¿no se comería un juicio por mala praxis?
Es entonces el momento de preguntar si no hay algún abogado de esos que siempre andan buscando un negocio nuevo para proponerle crear la industria del juicio por “mala praxis gubernamental” y permitirle a gente como Pablo contar con una herramienta que, por el solo hecho de asustar con sus consecuencias económicas, haga que los empleados públicos se preocupen un poco por mover el culo.

Mientras esto ocurra, dejo mi apoyo para Pablo. No se la agarró con nadie, solo rompió vidrios y paredes, y por eso no puedo ponerme en la postura de que esa no es la solución. Sobre todo, porque supongo que los empleados de Inspección General, ahora, van a pensar un poco mas en aplicar el artículo “cesto” a las denuncias.

Fuente: 0223.com.ar

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4 comentarios

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    • Cristian en 28 de noviembre de 2008 a las 23:07

    Conosco como se manejan ese tipo de oficinas por que trabaje en algo similar, cuando un empleado tiene ganas de hacer su trabajo los de arriba no te dejan hacer nada, y si te quejas de que las cosas se estan haciendo mal te echan, como me paso a mi.
    No pueden ser tan caraduras de no hacer el trabajo por el que se les paga y ahora encima pedir un plus por que la gente se enoja cuando se dan cuenta de que les toman el pelo.
    Mi apoyo para Pablo.

    • josepzin en 29 de noviembre de 2008 a las 5:54

    Lamentablemente de esa manera es como se logran realmente las cosas, de la otra manera, la que consiste en hablar, denunciar y esperar… casi siempre es perder el tiempo. Hay muchisimos casos en donde la gente tiene que tomar las riendas de la situación, no me refiero romper todo, sino a solucionar las cosas por su cuenta, sin esperar que el estado se haga cargo… el estado es una masa de gente que no está sufriendo el problema día a día, asi que un mes mas o un año más les da igual.
    Por eso, yo creo que primero se debe intentar la forma legal, social, civilizada, y luego empezar con soluciones alternativas, expeditivas y prácticas, que dependiendo el caso será cuestion de cortar una ruta, demoler la oficina de ruidos o simplemente ir los vecinos y limpiar ese baldío que la municipalidad no se hace cargo de limpiar, pero eso sí, escrachando a los responsables de hacerlo.

  1. Espero que Pablo tenga suerte y despues de lo que ha hecho logre llamar la atencion de los medios para que no quede en el silencio lo que hizo para intentar ser escuchado por parte de la municipalidad, y para que tambien se sepa que no trabajan como deben los funcionarios municipales… Los tendrian que prender fuego a todos esos ñoquis hijos de p***…

  2. P.D: Mi apoyo para Pablo tambien…

  1. […] es para quedarse tranquilos. A los funcionarios les estoy hablando. Algún día, alguien como Héctor no va a ser tan dócil y no va a mostrar tanta educación como […]

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