Teoría del derrame

La teoría del derrame tuvo su época de esplendor en los 90s, cuando los neoliberales pretendieron hacerle creer al mundo que, si había crecimiento económico, el mismo, automáticamente (o auto-mágicamente, como le gusta decir a un amigo) iba a beneficiar a las clases mas pobres, sin necesidad de que el Estado intervenga para repartir el ingreso en forma mas equitativa.

Esta teoría, finalmente, fue considerada errada. Y agrego yo, seguramente, porque entre las variables no se incluyó la voracidad capitalista que ante cada crecimiento conseguía un vaso mas alto. De haberse considerado, ni siquiera se habría postulado 😉

Tras habernos pasado casi toda la década del 90 sufriendo los efectos de esta falacia, hoy, mientras escuchaba el discurso de asunción de Cristina Fernandez, un párrafo me dejó perplejo:

Cuidemos lo que hemos logrado en estos años, donde pequeños empresarios se convirtieron en medianos; donde medianos empresarios se convirtieron en grandes y donde los grandes se cansaron de ganar dinero y que está bien, no me quejo de los que ganan dinero; simplemente les pido la contribución sensata e inteligente, ni siquiera patriótica, sensata e inteligente de seguir colaborando con un modelo virtuoso de economía que ha producido pingües ganancias y que les permite hoy a muchos de ellos, inclusive y tenemos el orgullo, de que se conviertan en verdaderos ejemplos de empresas que trascienden las fronteras.

¿Como se puede apelar a “contribuciones sensatas e inteligentes”?
Desde un Estado se deben fijar las condiciones para que las contribuciones sean las que se consideran sensatas e inteligentes.
No se puede poner al zorro a cuidar el gallinero, ni se puede dejar en manos de un empresario la voluntad de aportar lo que crea justo, sensato o inteligente.

Pero ese mismo Estado tiene que dar muestras de inteligencia para saber de que manera se puede conseguir lo que se quiere, esto es, una distribución mas equitativa de la riqueza, ajustando sus propios dislates.
Para saber de que hablo, les recomiendo una nota de Marcelo Zlotogwiazda publicada en la Revista XXIII del 1 de diciembre, donde cita un estudio sobre la corrección de las desigualdades con la intervención del Estado y del que destaco esta frase:

cuando se analiza los deciles extremos se advierte que el sistema tributario es incluso levemente regresivo, ya que grava proporcionalmente más a los pobres que a los ricos. Otra manera de verlo es comparando la presión tributaria por decil: los deciles 1 y 2 pagan de impuestos el 49,67 y el 49,55 por ciento respectivamente de sus ingresos primarios, mientras que los deciles 9 y 10 abonan 44,95 y 47 por ciento, respectivamente.

Queda muy en evidencia, tal como lo dice Zloto, que “Aunque con reparos, el Estado aprueba el examen en materia de gasto. Pero se lleva previa Impuestos. Una de las grandes asignaturas pendientes del kirchnerismo

Y así parece que seguirá, ya que en el discurso de hoy Cristina no nombró la palabra “impuesto”, ni “I.V.A.” y la única aparición de “ganancias” se refiere a las pingües que el modelo ha permitido.

El lugar por donde empezar está claro. Lo que no queda claro, lamentablemente, es que el gobierno esté interesado en empezar por ahi. Ni siquiera que esté interesado en empezar.

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1 comentario

    • pipo65 en 10 de diciembre de 2011 a las 23:23

    yo no confio en la politica actual mas no confio en la presidenta no discuto que se hicieran cosas buenas pero asi como se hacen cosas buenas hacen cosas malas y sospecho que esto de esperar gentilmente que empresarios hagan sus donaciones no se si sera justo pero a la ves desconfio de que hacen con el dinero recaudado y si los que tienen muchas propiedades deberan de pagar mas impuestos hay que ver si ellos mismos se bajan el sueldo y donan algunas propiedades pues los kirchner tienen medio sur argentino ellos deberia pagar mas de impuestos o para ellos no corre eso??

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