Habemus papam

El primero en el tiempo de existencia de este blog, porque el anterior, Benedicto XVI, fue elegido justo un mes antes de que yo empezara a escribir aquí.
Y seguro que también el más polémico, ya que si mal no recuerdo, mas allá de la atención típica a la liturgia del humo (en un país donde se vende en cantidades industriales 😉 ) y la novedad, mucha importancia no se le dio a la elección de un papa mas que conservador, se podría decir retrógrado, y con un pasado que incluía el paso por las juventudes hitlerianas.

Creo que fue mas desarrollado el chiste de su parecido con Palpatine que la indignación por la elección de tamaño desgraciado (si, ya se, pero intento mantener un poco la serenidad).

Ahora, y por otros motivos, a los argentinos nos toca mucho mas de cerca y provoca mayores movimientos y opiniones.

Para empezar, por el motivo mas obvio. El elegido como papa es argentino. Otro de los hitos que se caen, junto con el día del arquero y el día que las vacas vuelen (ver la película Twister). Eso si, todavía nos quedan las épicas del papa negro y de una Cristina humilde.
En esta época en que todo se apuesta, de mi parte, ponganlé unos pesos a que tenemos primero un ugandés como papa 😛

Otro motivo, que el que ahora es papa hasta la semana pasada no lo era y tampoco estaba en la mente de nadie, si descartamos a los cardenales que llegaron a Roma con la intención de votarlo.
Bergoglio era tan solo un opositor mas. El arzobispo de Bs. As. que le contaba las costillas de la pobreza al gobierno y al cual ya se lo veía en el camino de la jubilación.

Elegido por Nestor Kirchner primero, y por Cristina después, como blanco predilecto de los mensajes que significaban sus desplantes a los tedeums, terminó siendo la moneda de canto.
Y les costó varios días darse cuenta. La sorpresa inicial, sumada a una falta de reflejos rápidos para reaccionar y bajar línea, dejó a miles de voces militantes nacionales y populares gritando pestes contra el papa sin esperar ninguna directiva ni confirmación de lo que graznaban. Incluso, la propia Presidente ni siquiera se dignó a citarlo como “papa argentino”, sino que le atribuyó la ciudadanía “latinoamericana” 😉

Así se sucedieron repudios, carpetazos, indignaciones y otras actitudes reflejas que dejaron a muchos colgados de la brocha y que finalmente no tuvieron otra alternativa que soltarse y, en el mejor de los casos, pedir disculpas, aunque la mayoría optó por el “mutis por el foro”. Hoy, tras tan solo 4 días y con el papa sin siquiera asumir, parece que el único que sigue tirando cascotazos desde arriba de la palmera es Horacio Verbitsky, que probablemente dejará de ser apodado “el perro” para pasar a ostentar al mas adecuado “pollo al spiedo”.

Todo este ir y venir de opiniones y disculpas hubiera sido innecesario, o simplemente no hubiera ocurrido, si entre los presuntos revolucionarios de hoy hubiera mas principios republicanos que amor a la guita, a los puestos públicos para si mismos y entornados y al poder por el poder mismo.
La separación de la iglesia del Estado no está en el vocabulario nacional y popular, así como no estuvo tampoco la asignación universal, aunque luego la haya aprovechado, tampoco el matrimonio igualitario, la muerte digna o la protección de los glaciares, para citar algunas previas, ni la reforma fiscal e impositiva, la coparticipación federal, la protección de los derechos de los pueblos originarios, o el aborto no punible, por mostrar tan solo algunas de las cuestiones pendientes.

Mañana, 18 de marzo, el papa le concederá la primera audiencia de su papado a la Presidente de la Nación Argentina. Si, a la misma que le negó un pedido similar en 14 oportunidades.
Creo yo, y acá estoy en un terreno de hipótesis personales, que esa reunión no le va a resultar gratuita a CFK. En principio, porque se verá un contraste muy importante entre ostentadores de distinto signo y que, mediáticamente, dejará peor conceptuado a quien ostente por mas que por menos.
No veo muy posible que Cristina deje de lado su habitual parafernalia de joyas, vestimentas, carteras y zapatos carísimos y exclusivos. Y eso no la va a favorecer ante los ojos de un mundo que espera de este papa (y también, es justo decirlo, de sus gobernantes) justamente lo contrario.

Y lo peor es que, si Cristina decidiera apostar por la humildad, sería vista como una hipócrita de comportamiento dispar según la conveniencia de la ocasión. Una conversa por necesidad e interés, diríamos los mas radicales en estos aspectos.

Así que ahora, como dicen los españoles, ajo y agua muchachos, que si “el diablo no mete la cola” (cuack) es posible que Pancho Primero tenga mas años de papado que los K y sus nac & pop de gobierno y en el poder.

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