La dekada incomunicada – en mordete.com.ar

cristina-celularEl día 1 de julio, en un acto mas cercano a la campaña electoral que a la difusión de una medida estratégica, el gobierno nacional anunció la imposición de “metas” para los prestadores de servicios de comunicaciones por tecnología celular y de Internet.

Entre las frases destacables de dicha presentación, podemos extraer las siguientes:

“El precio es caro respecto al servicio que prestan hoy”

Esto lo dijo el Secretario de Comunicaciones, Norberto Berner, que por las dudas se apuró a aclarar que el gobierno “no va a reclamar menores precios en la telefonía celular, sino que exigirá mejores servicios, al mismo precio“. No fuera a ser cosa que los ingresos de las telefónicas se resientan y para poder invertir tengan que poner la plata primero y recuperarla después, a diferencia de lo que hacen en este momento.

“Fuimos por el volumen. Ahora vamos por la calidad y el usuario”

Esto lo dijo, y sin siquiera ponerse colorado, el Ministro de Planificación, Julio De Vido. Bueno, con el prontuario que tiene De Vido … no se pone colorado ni quedándose dormido en la playa, en pleno enero y sin protector solar.

La traducción, tal como en la frase anterior, es muy clara. Las empresas tienen que ganar mucha plata (esa que Nestor decía que era necesaria para hacer política) brindando un servicio que ni fu ni fa, malo, en lo posible, sin ninguna empresa que se destaque por sus bondades, dejando de lado cualquier tipo de gasto que implique mejorar la calidad del servicio o que sea accesible en los lugares donde la rentabilidad no sea la esperada.

También, como es habitual en este gobierno donde “la patria es el otro y la culpa también”, informaron que la baja calidad del servicio de telefonía celular es culpa de las empresas que “invirtieron poco”. De que hace 10 años que ellos están ahi para controlarlos y no lo hicieron … no, de eso no dijeron ni mu.

Hagamos un poco de memoria. Lo que hoy se modifica con el decreto 681/2013 es otro decreto, el 764/2000, que surgiera de la excelente tarea desarrollada por Henoch Aguiar al frente de la Secretaria de Comunicaciones y que venía a poner freno a los excesos de liberalismo menemista en el rubro de servicios de telecomunicaciones.

Entre otras cosas, el decreto 764/2000 establecía algo cuyo nombre puede parecer extraño, la “desagregación del bucle de abonado”, que se explica de forma sencilla diciendo que es la desmonopolización de la propiedad del cable de cobre que sale de una central telefónica y llega hasta la casa del cliente, estableciendo las condiciones y los precios de referencia para que este cable pueda ser usado por otros prestadores de servicios de comunicaciones.
Por ejemplo, en los lugares donde la privatización de EnTel dejó en pie cooperativas telefónicas, estas podrían haber comenzado a brindar su servicio montado sobre los cables propiedad de Telefónica de Argentina, como hubiera sido el caso de Mar del Plata, o sobre el cable de Telecom en el norte del país, pagando un precio regulado que no implicara que el costo que manejaba la cooperativa fuera inviable para prestar el servicio en otras zonas.

Muchos de los que lean esto recordarán que cuando Telefónica comenzó a quitar los pulsos libres, a cambiar los ritmos de tarifación y sobre todo, cuando aumentaron sus tarifas, quienes habían quedado bajo la órbita de las cooperativas eran vistos con envidia por poder hacer llamadas locales sin preocuparse del tiempo hablado, ya que sus planes eran sin tarifación por pulsos.

Esto podría haberse dado para todos los usuarios desde el momento en que tuvo vigencia el decreto 764/2000, sin embargo, los episodios del 2001 y los subsiguientes secretarios de comunicaciones, empezando por Guillermo Moreno (si, el mismo que ahora está en comercio), prefirieron bloquear la reglamentación de estos detalles y permitir que las telcos continuaran ganando enormes fortunas basadas en el mantenimiento de facto de un monopolio que debía terminarse.

El otro punto que también establecía el decreto 764/2000 era el de la portabilidad numérica. Si, la posibilidad de cambiar de empresa de telefonía sin necesidad de cambiar el número del teléfono. Una ventaja muy importante para los usuarios, no solo por los aspectos prácticos, sino también por la transferencia de poder que significa no estar “atado” a un mal servicio por los inconvenientes que el cambio de número significaba.

Aunque les parezca mentira, la portabilidad numérica tuvo que ser judicializada y el Estado Argentino, si, repito, el Estado Argentino apeló en 2009 la sentencia que los obligaba a reglamentar e implementar la portabilidad. Una de las mas grandes vergüenzas por parte de este gobierno, apelar una sentencia que ratificaba un derecho de los usuarios para evitarles el costo de implementación a las empresas. Finalmente, tres años después, no les quedó otra alternativa que cumplir la sentencia.

Además de estas dos situaciones hubo montones mas que serían excesivamente largas de explicar cada una. Cambios en la tarifación de llamadas de larga distancia, la posibilidad de cambiar de operador para las llamadas de larga distancia que generó una avalancha de estafas a los consumidores, obviamente que por parte de las empresas, el cobro de impuestos que no eran derivados al Estado y las estafas de facturaciones truchas, entre otras.

Sobre esto último, las facturaciones truchas, tuvo ocasión de investigar en una ocasión el caso de un familiar al cual le había llegado una factura de monto exorbitante y que estaba muy complicado de pagar.
Resultó ser que se había atrasado en el pago de una factura y le habían cortado el servicio de emisión de llamadas. Pero, en la factura siguiente, la que le llegó con un monto a pagar que no podía asumir, figuraban 27 llamadas realizadas a un celular de la ciudad de Santa Fe.
Pero resultó ser que dichas llamadas fueron realizadas durante el tiempo en que su línea estaba inhabilitada para hacer llamadas salientes, algo que la empresa Telefónica nunca explicó como pudo ocurrir, apurando de forma increíble el olvido de la deuda y la reactivación del servicio.

Así fue como, con la falta de control y complicidad manifiesta que existió entre la SeCom y las empresas de telefonía, primero las de lineas fijas y luego las de celulares, estuvieron siempre al tope de los reclamos de los usuarios.

No solo que el servicio ha sido malo desde siempre, al menos desde que se implementó el CPP que permitió que hasta los bebés tuvieran celular, sino que también ha sido siempre caro y siempre apuntado al volumen mas que a la calidad, como bien dijeron los funcionarios citados al principio de esta nota.

Al principio fueron los abonos que te destruían la economía mes tras mes sin contemplaciones, aunque muchas veces preferías cortarte un dedo antes de hacer una llamada con el celular. También las tarifas por minuto y sin fraccionar de las tarjetas pre-pagas, que encima que les pagás por adelantado, te cobran mas caro. Ah, y no alcanza con que les pagues por adelantado y caro, te obligan a usar ese saldo en un determinado período porque le ponen fecha de vencimiento.
Luego se empezaron a avivar con los SMS de contenidos “Premium” y te reventaban la cuenta recibiendo mensajitos sobre el cantante de moda, horóscopo o clima, quitándote peso tras peso sin que hubieras solicitado absolutamente nada de eso.

Todo, absolutamente todos estos comportamientos, no fueron corregidos de raíz, sino que solo se atacaron los efectos, por medio de las delegaciones de Defensa al Consumidor, donde las telcos efectuaban el último acto de tortura contra sus clientes, haciéndolos ir una y otra vez, ya que los abogados, por ejemplo, se daban por anoticiados de los expedientes en ese acto y no cuando eran intimados a concurrir, antes de reconocerles la devolución de un dinero mal cobrado.

Hoy las telcos pretenden defenderse de los ataques por su mal servicio con el argumento de que el Estado no licita espectro para que puedan ampliar el alcance de sus servicios. Lo cual, en parte, es cierto. El Estado decidió quedarse con la porción de espectro liberada por la fusión de Unifon y Movicom, crear ArSat y presentar la marca Libre.ar para intervenir en el mercado y bridar servicios de telefonía e internet móvil. ¿Uds. lo vieron? Yo no. Mientras tanto, los servicios boquean.

Nada dicen, ni van a decir, de estos últimos 10 años de bonanza en los cuales, para ser lo mas claros posible, la levantaron no ya en pala sino con retroescavadora, e hicieron lo que quisieron con precios, planes y estafas.

Solo les queda apechugar y esperar que pasen las elecciones. Lo mas probable es que después de esa fecha, tengan otros dos años para seguir jodiéndonos la vida como hasta hoy.

Pero todavía no hablamos de la otra parte de esta historia. También, después de casi 20 años de la irrupción comercial de Internet en nuestro país, determinan un reglamento de calidad de servicio que incluye, según dicen, la tan mentada “neutralidad de la red”.
Pero eso va a ser letra para otra nota.

Hasta la próxima.

Compartir via ...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

4 comentarios

Ir al formulario de comentarios

  1. Javier, tanto tiempo! no estaba al tanto de las apelaciones por lo de la portabilidad… increíble y por cierto, muy bueno eso de mordete.com.ar, me lo agrego para leer 🙂

    Abrazo!

    • Javier en 18 de julio de 2013 a las 20:24
      Autor

    Federico: tanto tiempo, cierto!!!!
    Fijate, cuando pasó lo de la apelación, publiqué esto:
    http://blog.salinas.com.ar/2009/08/28/hipocresias-22/

    Abrazo

    Javier

  2. Entre lo brutos que son por un lado, y lo corruptos que son por el otro, no me quiero imaginar lo que son capaces de hacer cuando se metan con la neutralidad de la red.

    • Javier en 23 de julio de 2013 a las 8:24
      Autor

    Bueno, de eso también hay algo en los decretos, pero me tengo que sentar con tiempo a leerlo y ver que es lo que ‘realmente’ va a salir de eso 😉

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.