Visión sobre el Dpto. de Tránsito de Mar del Plata

Aprovechando que este es el post No. 800 del blog, y para no hacerlo autoreferencial, volvemos a uno de los temas que toco habitualmente, que es el estado permanente de rascahuevismo que afecta al Dpto. de Tránsito de mi ciudad.

En esta ocasión, dejo de lado por un momento los números y las estadísticas, que ya de repetidas van a terminar cansando, pues siempre demuestran lo mismo. Vagancia.

Resulta que me entero por el órgano oficial de los empresarios del transporte marplatense, MDPHoy, de la publicación de una carta de lectores en el Diario La Capital. Pueden ver la nota aquí.

En dicha carta de lectores, escrita por Alejandro Guixá, expresa su intención de colaboración con la actual Directora de dicha repartición municipal, la ex patinadora y ex concejal Claudia Rodriguez. Y en un párrafo, que es el que quiero remarcar, señala lo siguiente:

“La semana pasada volví a insistir con la misma carta llevándola a las oficinas de la calle Libertad y prontamente la Sra. Rodríguez atendió mi solicitud. Me citó para un día determinado a una hora fijada por ella, pero llegado el momento y luego de una larga espera no llegó a la cita. Aproveché la espera para ver cómo se manejan los empleados en dicha oficina y realmente veía que lo que hacían no era muy productivo, tomar mate, desayunar en horas de trabajo, fumar cuando es la misma municipalidad la que multa a aquellos lugares donde no se cumple con la ley respectiva, salida de los inspectores en moto con auriculares, en fin, muchas anomalías que la Sra. Directora posiblemente vea pero seguramente no pueda hacer mucho o no quiere”.

¿Les parece que hay algo mas que agregar? No, pero quien escribe si agrega una frase que me parece mas contundente que un mazazo:

“Me volví a casa triste e impotente, no es difícil dar una solución, parece difícil asumir los compromisos”.

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2 comentarios

    • Marcelo en 17 de marzo de 2011 a las 17:05

    Te escribo estas lineas desde la Ciudad de Buenos Aires para contarte como funciona una oficina publica aca. Primero, llegas tipo 9, 9:30 y te pasas 40 minutos saludando (con doble beso y todo) a cada empleado de “la casa”, ni se te ocurra olvidarte de alguno/a por que te hacen la cruz. Segundo: te acomodas en tu lugar de trabajo, acomodas el saco, (12 veces), la cartera (18 veces), el diario (2 veces). Tercero: Encendes la computadora, revisas que tenga tono el telefono, verificas que los cajones del escritorio sigan ahi (4 veces). Cuarto: saludas a los que van llegando despues que vos. Quinto: Cuando ya parece que arrancas y la adrenalina del publico empieza a fluir, te levantas para ir a servirte un cafe y un alfajor/paquete de galletitas (el paquete de galletitas significa que hasta la cuarta no arrancas). Sexto: Levantas la vista y decis, “adelante”, pasa el primero y te presenta los papeles. Septimo: Lo dejas esperando mientras seguis saludando a los que llegaron tarde “por que el colectivo atropeyo/no vino/habia una parturienta”, y te cuenta con lujo de detalles lo acontecido. Octavo: Lo despachas diciendole que se equivoco de ventanilla y antes de que pueda retrucarte haces pasar al que SIGUEEEEEE. Vos diras “que guacho”, pero si haces algo distinto te caen la patota del sindicato a preguntarte “que sos japones vos”.

    • Javier en 17 de marzo de 2011 a las 23:23
      Autor

    Marcelo, mucho no te puedo comentar.
    Yo no sirvo para eso. Por mucho menos que lo que comentás dejé dos laburos y me dediqué a trabajar por cuenta propia.
    Saludos

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