De fascismos y otras yerbas

Hace mucho, bastante, que un post sobre el fascismo y los fascistas da vueltas por mi cabeza.
Como este es el lugar donde escribo lo que me pasa por la cabeza cuando estoy frente a la compu, esas ideas terminan quedando almacenadas en alguna de las pocas neuronas activas que me quedan.
Pero como cada tanto me cruzo con algún fascista, que invariable e indefectiblemente es el primero en tildar de fascista al otro (gran parte de las veces, a mi), esa idea se transforma en una pesada recurrencia.

No es extraño encontrar gente que dice cosas como “para que dejen de hablar estupideces los …… que no soportan que alguien opine distinto” (completar los …. con el colectivo que quieran, talibanes, zurdos, fachos, defensores de belgrano, etc). Al contrario, es lo mas común, ya que tienen incorporado, previo al debate, que las opiniones que no les gustan son estupideces.
Algunos, tarde o temprano, hasta se te ponen en un pedestal inmerecido desde donde te escupen que “no se puede discutir con alguien tan cerrado” o “no voy a seguir tu juego”.

Asi que podemos ir empezando por donde se debe, por el principio:

Con Uds., el fascismo. Surge tras la primera guerra mundial y se caracteriza por ser una ideología política que nos suena muy cercana a nuestro pais.
¿Les suena a los que conocen algo de historia “la tercera posición” o “ni yanquis ni marxistas”?
Pues eso, justamente eso era el fascismo. Fue bautizado de esa manera por Benito “il Duce” Mussolini, quien lo adornó de un alto grado de militarismo y de totalitarismo estatal, partiendo del símbolo del fascio, unas varas de madera con un hacha en el medio, que durante el imperio romano eran usados por los magistrados para mostrar su capacidad de castigar y ejecutar.
Luego vinieron Hitler, Franco y Perón, pero esa es otra historia.

¿Cuales son las características principales de un sistema fascista?
Primero, que lo colectivo se impone sobre lo individual. El Estado se apropia de la representatividad que le ha entregado el pueblo. Y a partir de ese momento, no hay vuelta atrás. Menos mal que era una posición alejada del comunismo ruso.
Se terminan las disidencias, se unifica el discurso, quien no está con el Estado está en contra del Estado. La discusión es directamente reemplazada por la aniquilación.

Segundo: que necesita siempre un enemigo. Unica manera en que el FUD (miedo, incertidumbre, duda) tiene un asidero, aunque sea ficticio. Todo pasa por “lo necesario” en vez de lo correcto o lo adecuado.

Tercero: Necesita demostrar siempre que mantiene el control sobre el poder robado. Y una forma muy mediática es la de las manifestaciones en masa. Miles, millones de personas aclamando al lider, por su propia voluntad o aun contra ella.

Y aqui es donde encuentro en cierta forma la explicación de las apelaciones al fascismo que se reciben cuando uno ha desarrollado la costumbre de defender las ideas.
Ninguna escuela te prepara para eso. No hay ni jardín de infantes, ni EGB, ni polimodal ni universidad que fomente la libre interpretación de las ideas y su correspondiente debate. Todos los contenidos son entregados “mcdonalizados”, en serie, masticados y opinados previamente para impedir el colapso de las estructuras educativas.
Porque el riesgo de enseñar a pensar es que se te vuelvan en contra.
Muchas generaciones de argentinos han pasado gran parte de su vida en ambientes educativos bajo la bandera de sistemas fascistoides (o directamente fascistas, como la primera y segunda presidencia de Perón).
Solo aquellos que aun no cumplieron los 30 están un poco mas alejados de esos ambientes. Pero tampoco es para exagerar y creer que estamos en camino hacia una sociedad de seres críticos y reflexivos.

Es entonces que ante la aparición de alguien que asume la defensa de sus propias ideas, buenas o malas pero propias, parafraseando a Lerner, con argumentos, datos y posiciones tomadas no se ajusta a los cánones de una discusión barrial que termina a las piñas y que es mas representativa de los origenes del hombre y sus necesidades que de la evolución hacia sociedades de intereses comunes.

Por eso es que la RAE define muy bien el término opinión : “Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable“. Y esta última palabra es definida como “Dudoso, problemático y que se puede disputar o controvertir”

¿A quien le interesa vivir bajo el signo de formar dictámen de elementos dudosos y problemáticos? Y encima, ponerse a defenderlos.

Pero yo creo que, justamente, los elementos dudosos y problemáticos están ahi, al alcance de nuestras mentes, para aportar la mayor cantidad de información posible para que terminen algún día de ser dudosos, aunque muy probablemente, cueste muchísimo mas que dejen de ser problemáticos.

Ahora, ¿que es el fascismo en nuestros pensamientos cotidianos?

Fascismo es imponer nuestra idea en base al poder que tenemos para hacerlo y evitar que quien opina distinto siquiera pueda llegar a hacerlo. No hablamos ya de mandar a buscar al opinador y mostrarle lo peligroso que significa en un sistema fascista pensar distinto. Por suerte, estas prácticas ya están casi completamente erradicadas, aunque todavía subsisten algunos sistemas con estas actitudes.

Fascismo es catalogar al otro por su pasado, presente o futuro sin que la categoría en la que se lo incluye tenga algo que ver con la opinión expresada. “Porque no contas como es tu vida. Hay que dejar un poco de criticar la conducta de los demas.” “Pero que te voy a explicar si no debes entender ni un 0,0001% del mundo de los negocios.-”
Pocas horas después también publica: “Javier, te felicito por calificarme como troll. Significa que tildas a las personas segun lo que se te ocurre. Y eso habla muy mal de tu persona.”

Fascismo es fijarle al otro los parámetros del intercambio de ideas: “Vos hablás de ideología y libertad y metés a la tecnología en el medio. Y el que no opina como vos es un troll. Si querés hablar de esos temas metélos en su contexto, no en el de la tecnología. Habla de política o sociología.”

Fascismo es exigirle al otro que opine de otros temas para justificar plenamente su opinión. “pero nunca veo que pongas lo mal que estamos los choferes , cuando vamos y venimos por las avenidas o calles de la ciudad y no se puede parar en ninguna parada por algun vehiculo mal estacionado”, “tampoco haces referencia a los semaforos de la ciudad que estan todos mal coordinados,tampoco a que mañana vamos a estar con una rampa hermosa gracias a dios y no vamos a poder estacionar sobre ningun cordon en alguna parte del el centro, tampoco haces referencia a que el mismo cilsa no posee las trafic con casi ninguna rampa como las utilizadas”

Fascismo es tratar de que la opinión del otro sea minimizada por problemas mas graves aun que el que uno está mostrando: “sinceramente en este pais pseudosolidario donde la gente se puede preocupar por lo que mueren de hambre en africa y se olvidan la tasa de mortalidad infantil que tenemos en nuestras narices no podemos pretender que a alguien le preocupe si Microsoft es un imperio mercenario, puede que te resulte demasiado conformista, pero seguro hay mas gente preocupada en este pais pensando en si llega a fin de mes que si el soft que tiene es pirata o si Bill Gates es un criminal”

Fascismo es plantear situaciones previas como plataforma mínima para empezar a discutir: “Antes de exsijir a las empresas las rampas transporte y transito deberian de no permitir que estacionen los autos en las paradas de colectivos”

Fascismo es exigirle al otro pergaminos para opinar, como exigiendole el título a un médico antes de que agarre el bisturí: “Con que autoridad se puede criticar a todo el software libre? publicando un libro de como instalar linux slackware? facundo en tu vida miraste una linea de codigo, dejemos las cosas de grandes para los grandes”

Fascismo es pretender anular tu opinión en base a situaciones ficcionadas:
Mi opinión: “Ya hemos discutido bastante el tema y la conclusión es que para afanarse la monedera se tienen que afanar el micro entero, llevarlo a un taller para poder abrirla por medios violentos (sierra, soplete, etc) y aun habiendo hecho todo esto, no van a encontrar mas de 150/200 pesos.”
La opinión del fascista: “agamo de cuenta que su hijo este manejando un colectivo y suban los loquitos estos que no comprenden que la maquina no se puden abrir y lo golpee o lo maten ,¿usted pensaria lo mismo?-”
Mi respuesta: “Ahora , ¿que impide que entre un loquito al supermercado y le pegue un tiro porque no tiene mas de 20 pesos en el bolsillo?
¿O que su hijo vaya en bicicleta y le peguen un tiro porque las zapatillas no son de marca?
¿Porqué ve una diferencia entre alguien que no entiende robando una bici y otro que no entiende robando un colectivo?”
La respuesta final del fascista: “Sr. usted esta haciendo politica llenando la cabeza a los usuario y despues se la desquitan con nosotros”

Fascismo es interpretar a conveniencia: “Según El Estimado Salinas, no, ya que piensa que Ubuntu es la peor distribución de Linux actualmente”
La frase original, la que generó la interpretación, es : “Por si te interesa, Ubuntu no es una distro estable, ni segura. Y los cientos de megas de actualizaciones que te joden son por culpa de eso.”

Como podemos ver, no es difícil caer en el fascismo cuando se escribe. Creo firmemente que a pesar de tener en claro estas actitudes, cada tanto se me escapa algún escrito de grado fascistoide.
Y aunque lo escribo con la intención de que el comentario tenga su efecto disparador de debate, luego de releerlo varias veces, me termino dando cuenta que la forma fue mas fuerte que el contenido. Y aunque sigo pensando que lo escrito es verdad, pienso que podría haber dicho lo mismo de una manera mas suave.
Ejemplo:
“Vos agarrás el tornillo al revés. En vez de esperar que la comunidad GNU/Linux te de servido en bandeja lo que necesitás, deberías empezar a exigir a los fabricantes de placas wifi o de video que entreguen, o al menos tengan disponibles para descargar, drivers para sus productos.”

Bueno, por esta vez creo que ya escribí demasiado. Voy a darle un poco de descanso a los dedos, ya que los voy a necesitar para los comentarios.
Saludos y recuerden: todos tenemos un enano fascista adentro, desde que el primer humano le partió la cabeza a otro con un garrote. Intentemos mantenerlo lo mas a raya posible.

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4 comentarios

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    • Romano en 13 de febrero de 2008 a las 7:01

    Hola Salinas, después de leer tu artículo, no queda clara el vínculo entre los comentarios “fascistas” y el fascismo.

    Por supuesto que son comentarios que deterioran la conversación, denigran la opinión del otro, son violentos y que no apuntan a resolver ningún problema, pero de ahí a categorizarlos de fascistas,… no veo el argumento (puede ser por miopía).

    Saludos, y gracias.

    • Javier en 13 de febrero de 2008 a las 8:10
      Autor

    “Romano”:
    Mil disculpas, pero en este post no voy a contestar anónimos.

    • AlejoLp en 14 de febrero de 2008 a las 1:58

    Hola Javier. No entendí si apuntabas a algo/alguien concreto, o si habia algun mensaje oculto (algún palo a alguien?).

    Seguramente sea que a estas horas de la noche no me funciona bien la croqueta, y esa no era la idea de tu texto. Lo que si quedó claro fue lo último.

    Por otro lado, no soy muy fan de “Rotular”, eso es, marcar a alguien de: capitalista, socialista, comunista, fascista, etc.

    Me gustaría poder vivir en un mundo en donde lo primero sea la sinceridad, y que todos podamos escuchar y entender lo que otro tiene para decir. Si, soy idealista.

    Saludos.

    • Javier en 14 de febrero de 2008 a las 9:22
      Autor

    Alejo:
    La verdad, es un poco de cada cosa tratando de llevarlo a una generalidad por medio de ejemplos prácticos de gente que se merece que sus comentarios “democráticos” (para ellos) sean vistos desde otra optica.

    Y está bien que seas idealista. El problema se presenta cuando no lográs despegar el deseo de la realidad y encima te enojás con quienes son capaces de mostrarte la otra cara de tu deseo.
    Pero mientras sigas diciendo “que interesante sería que tal cosa sucediera”, vas a ver como hay muchos que sacan la rotuladora y dependiendo de lo que pusiste en los puntos suspensivos, te tratan de zurdo o facho, de talibán o ateo, o directamente te mandan a callar o te cuelgan un interés particular.

    Lo único importante es aprender a distinguirlos y mostrar una y otra vez como son capaces de exigirte o negarte lo mismo que ellos no aguantarían que se les exija o se les niegue.

    Y en definitiva, también me cansé del dicho que dice “nunca discutas con un idiota, la gente no va a notar la diferencia”. Ya no me importa lo que piense o diga el que no es capaz de ver esa diferencia.
    Es mas probable ver preso a un político por corrupción antes de que uno de esos incapaces de diferenciar un idiota de una persona normal pueda servir para algo más que agregar un número a la lista.

  1. […] Pero el último comentario que recibí ha completado casi todos los requisitos para considerarse fascista. No solo me confunden con un periodista, sino que anonimamente suponen que tengo problemas con los […]

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